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Ana Morales

Ana Morales, «En la cuerda floja», entre el deseo y la razón

La bailaora Ana Morales está de gira con el espectáculo En la cuerda floja, acompañada de un gran elenco: José Quevedo Bolita a la guitarra, Paquito González a la percusión (posiblemente el mejor percusionista del momento), Pablo Martín al contrabajo, y la voz en off de Sandra Carrasco. Fernando Pastor. Foto @ChuchiGuerra

Tras un preestreno en el Teatro del Canal, este espectáculo se dio a conocer en la Bienal de Sevilla del pasado año y está coproducido por la propia Bienal. De él, y de otros temas, ha hablado ZOCO FLAMENCO con la protagonista, Ana Morales.

 

  • ¿Cómo define el espectáculo En la cuerda floja?

Este espectáculo pretende ser un punto de inflexión entre el deseo y la razón, un trabajo sobre dualidades que se complementan. Para mi era una inquietud trabajar entre el orden y el desorden, la razón y el subconsciente, ese punto que nos desequilibra y que el artista va buscando el equilibrio. Ese punto en medio, de la duda, entre estar en un lado o en otro. Hemos trabajado este concepto con el flamenco, con la danza y con la música, de una manera abstracta, en una búsqueda de movimientos y de música para plantear ese mundo de fantasía en el que yo me muevo.

  • Este espectáculo se dio a conocer en la Bienal de Sevilla, donde usted ya había cosechado éxitos.

Los premios cuando llegan bienvenidos sean, pero no es algo que haya guiado mi carrera. Sin embargo cuando gané el Giraldillo al baile en 2018, con el espectáculo Sin permiso (canciones para el silencio), fue un premio muy bonito para mí porque es en Sevilla, ciudad en la que resido. Aunque no nací en Sevilla, la siento como mi casa, y ese premio supuso para mí el reconocimiento de la crítica y de la profesión, del gremio.

  • Usted nace en Barcelona, pero se afinca en Sevilla. ¿Cómo fue ese proceso y como adquirió la afición por el flamenco?

La afición por el flamenco me viene de familia. Mis padres son andaluces emigrantes en Barcelona. En casa escuchaba flamenco y ahí nació una afición que fue creciendo poco a poco por dentro.

Con 16 años me presenté a unas audiciones que hacía la Compañía Andaluza de Danza, para una escuela taller para estudiantes, y con 18 años me cogieron como profesional en la compañía y desde entonces no he dejado de trabajar.

La audición era en Sevilla, y ya me quedé. Llegué como estudiante y me quedé como bailarina. Y toda la carrera la he hecho en Sevilla.

  • ¿Cuál ha sido el momento más importante de esa carrera?

El estreno de Sin permiso fue un momento de inflexión, fue un espectáculo lo suficientemente importante como para posicionarme o situarme con un nombre.

  • Ha colaborado con artistas de la talla de Rafaela Carrasco o Esperanza Fernández, ¿Qué ha supuesto para usted?

Colaborar con grandes artistas tan importantes de la profesión me ha hecho crecer y aprender muchísimo. Trabajar con Rafaela Carrasco en la segunda época en la Compañía Andaluza de Danza me ayudó muchísimo a aprender a llevar una compañía.

Y tener cerca a una artista del calibre de Esperanza Fernández ayuda a oler la energía que tienen las grandes personalidades, con Esperanza he aprendido a saber como estar en el escenario, a no tenerle miedo al espacio.

  • ¿La danza es un medio ideal para expresar sentimientos?

En mi caso es el vehículo que utilizo para expresarme, y es un buen vehículo porque es un género de expresión muy abierto, muy variopinto, muy versátil, muy poderoso…que permite expresarnos desde lo emocional. Yo no conozco otra vía, pero puedo decir que para mí es una vía maravillosa.

 

  • ¿Cómo ve el presente y el futuro de la danza flamenca y del flamenco en general?

El presente lo veo difícil, pues el arte y la cultura están en un momento muy complejo. Socialmente no estamos viviendo una buena etapa. Si el flamenco es el reflejo de la sociedad, no podemos decir que a modo de estructura empresarial y de distribución esté en un buen momento. Cuesta mucho que el flamenco esté donde debería estar, en las programaciones anuales, en los teatros…: hay muchos teatros y poca danza. El flamenco está recluido en los festivales y no llega a los grandes espacios de manera más usual, tenemos muchas trabas para poder estar en las plataformas, en los espacios, que es lo que queremos. Como arte y recreación, hay artistas maravillosos, y muchas ganas, no sé si es algo que el público sigue reclamando, pero yo creo que es algo que gana por goleada porque es un arte que rompe fronteras, a la vista está que está en cualquier país y en cualquier lugar del mundo. Pero no creo que sea el mejor momento, la mejor época del flamenco. Y el futuro no lo sé, no sabemos que va a ser de nosotros mañana.

  • Hablando de romper fronteras, usted es una artista de prestigio internacional.

Donde más he trabajado es fuera de España. Hay un mercado muy grande de danza en Francia. He trabajado muchísimo en muchos países del mundo. Es un arte que está muy valorado fuera de nuestro país.

  • ¿Qué proyectos tiene?

Ahora estamos con un nuevo proyecto, que se llama Peculiar. Lo estrenaremos el 16, 17 y 18 de junio en el Teatro La Villette de París. También volveremos a la Bienal de Sevilla, al Festival Grec de Barcelona, etc. Hay buenos proyectos.