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El “Entri” de Caño Roto

El “Entri” de Caño Roto, maestro de maestros

“Quiero poblar la tierra de guitarristas”

Por Juan José Leonor

Aquilino Jiménez  quiere que se le nombre “El Entri” de Caño Roto, es un verdadero emblema del barrio y a sus clases asisten tanto chavales como profesionales que quieren pulir su técnica. Acuden a sus clases a partir de seis o siete años, no pone límites de edad, si el niño llega y comprende, adelante. Su enseñanza se basa en el cariño y amor que siente al enseñar a quien se acerca al mundo de la guitarra, jugando pero comprendiendo que es el juego más bonito de los juegos.

  • ¿Qué diferencia tu escuela de guitarra de otras?

En mi escuela, desde un principio, se aprende a acompañar el cante y el baile, así como a dominar picados, arpegios, trémolos. Al que sale de aquí no le van a decir en un tablao cómo tiene que acompañar.

  • Se dice que su Escuela es de las mejores para aprender guitarra….

Somos perfeccionistas, tenemos el listón muy alto y somos conscientes de que en la superación está nuestro éxito. La herencia es muy grande y esto hace que el esfuerzo que requiere tocar la guitarra se convierta en pasión. Cuando un niño llega a mi academia, enseguida se aprecia si lleva cualidades. Si es gitano lleva ya una parte ganada, porque desde que es un crio está rodeado y arropado por toda una tradición, y si no lo es, el estímulo se basa en hacer de esto algo divertido. Hay personas que tienen cualidades pero no son perseverantes y sin embargo otras que no cejan en su empeño consiguen ser grandes “tocaores”.

  • En este momento ¿qué meta persigue El Entri?

A mí lo que me gustaría es tener muchas academias  por todo el mundo. Mi nombre se  ha convertido en una marca. Quiero poblar la tierra de guitarristas, no por el dinero, que siempre viene bien, si no por el afán que yo tengo de enseñar. Mi mensaje es muy claro y quiero que tú lo pongas: se enseña con amor y cariño, no hay otro camino.

  • ¿Cómo te iniciaste en el flamenco profesionalmente?

Yo comencé con Manolo Caracol en Los Canasteros y echo de menos esos tablaos sin micrófonos, lugares cercanos en donde el flamenco tenía esa fase de ritual que hace que el que está presente no se marche indiferente.

Hacen falta sitios que den la oportunidad a nuevos y no tan nuevos artistas que no tienen el reconocimiento que se merecen y que todavía conservan el dolor y la memoria de muchos tiempos de penurias, que en definitiva es el tronco de donde se nutre el flamenco.

  • ¿Cómo está el flamenco en Caño Roto?

A los flamencos de este barrio nos tienen muy marginados en lo que es el circuito flamenco de Madrid. Aquí hay grandes figuras que merecerían un poco más de atención y deberían estar en los primeros carteles de los festivales. Los programadores no nos tienen en cuenta y recurren a otros lugares, debe de ser que el bosque no les deja ver los árboles.

  • Y la profesión de guitarrista, ¿cómo se encuentra?

Una de las cosas que me indigna es lo mal pagada que está nuestra profesión, al menos en el caso de los que se supone que no somos figuras, que lo somos, puesto que estamos en los lugares en donde el flamenco tiene más reputación y en donde más dinero se mueve. No voy a decir nombres ni cantidades pero sé de empresarios que no dan aprecio al estar toda la noche tocando, mientras las recaudaciones son sumamente buenas. No, no estamos bien pagados.

Claro, que esto es una opinión mía, yo amo mi profesión y lo que más me ilusiona es la enseñanza y poder aportar mis conocimientos a personas que realmente tienen interés en acercarse a este maravilloso mundo de la guitarra.

  • Recuérdenos algunos nombres de artistas que han salido de este barrio.

De Caño Roto se puede decir que es el puchero donde se elabora el toque. De aquí han salido Amador Losada, José “El Viejin”, Jerónimo… Y luego está toda una época, en la que se formó un sonido que dio a conocer a Los Chorbos, con  Manzanita, y a toda una estirpe que hicieron posible identificar este sonido como único y una forma de tocar la sonanta que llega a nuestros días y que se puede apreciar en el acompañamiento que llevan grandes compañías de baile y “tocaores” arropando al cuadro flamenco en los tablaos.  Esto es Caño Roto ¡por la gloria de Bucanco!

Pues eso, por la gloria de Dios, que este santo lugar siga dando al mundo tanto artista bueno.