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Entrevista a Julio Ruiz: «Este proyecto como proceso ya es un espectáculo propio»

El bailaor y coreógrafo Julio Ruiz, seleccionado como artista residente en el Colegio de España en París para el curso 2026-2027

 

El creador almeriense desarrollará en la capital francesa su nueva producción escénica inspirada en la vida y obra del escritor almeriense Agustín Gómez Arcos

 

La residencia se enmarca en la emblemática institución de la Cité Internationale Universitaire de París, por donde han pasado figuras referentes de las artes plásticas como Eduardo Chillida, Antonio Saura, Eusebio Sempere o Joan Hernández Pijuan, así como intelectuales y literatos de la talla de Pío Baroja o Fernando Arrabal.

 

El coreógrafo y bailaor flamenco Julio Ruiz (Roquetas de Mar, 1993) suma un nuevo hito a su trayectoria internacional tras ser seleccionado como artista residente en el Colegio de España en París para el curso académico 2026-2027.

 

Esta residencia artística le permitirá establecer su centro de operaciones en la capital francesa durante el próximo curso para dar forma a su nueva producción escénica, una propuesta de investigación coreográfica y flamenca centrada en la figura, el exilio, la vida y la obra del polifacético escritor almeriense Agustín Gómez Arcos (Enix, 1933 – París, 1998).

 

El proyecto ideado por Julio Ruiz propone un diálogo transdisciplinar entre el lenguaje del flamenco presente y la narrativa contestataria de Gómez Arcos, una de las figuras más singulares de la literatura en español y francés del siglo XX. Con esta residencia, Ruiz profundizará en los archivos, referencias y la geografía emocional que habitó el escritor almeriense durante su prolongado exilio parisino.

 

«Poder investigar sobre la memoria y la escritura de Agustín Gómez Arcos precisamente desde París, la ciudad que lo acogió y donde desarrolló gran parte de su obra, supone un privilegio y una responsabilidad artística absoluta», señala el creador.

 

Ubicado en la célebre Cité Internationale Universitaire de París, el Colegio de España ha sido desde su fundación en 1935 un faro de creación, intercambio intelectual y residencia de algunas de las personalidades más influyentes de la cultura y el arte español.

 

La incorporación de Julio Ruiz al Colegio de España afianza su vínculo profesional con la escena artística parisina, donde ya marcó un hito al convertirse en el primer bailaor de flamenco becado por el Centre National de la Danse (CND) de Francia en colaboración con la Cité Internationale des Arts. Con este nuevo proyecto, el artista consolida su posición como uno de los nombres más innovadores y con mayor proyección internacional dentro del baile flamenco actual.

 

El coreógrafo y bailaor reflexiona y nos comparte su punto de vista sobre esta residencia

 

¿En qué momento aparece Agustín Gómez Arcos en tu imaginario? ¿Qué fue lo primero que te llevó hacia él?

Agustín aparece en mi vida a finales de 2024, cuando mi amiga Paula me regala el libro El cordero carnívoro, tardé mucho en leerlo, como si el libro me pidiera que lo leyera despacio con calma. Y menos mal. Ese libro marcó un hito en todo lo que había leído hasta la fecha. Y entonces, luego leí la procedencia de Agustín y eso fue lo que terminó de unirme a él. Nos separan sesenta años y, sin embargo, nos habita el mismo silencio. Su pueblo natal y el mío están separados por apenas veinte minutos de distancia, unidos por un mar de plásticos. Un pueblo que no busca el aplauso del folclore, sino la profundidad de lo poético. Una provincia sin referentes que la sostengan, una provincia que no encaja en la postal de Andalucía.

 

¿Qué encontraste en su obra que sentiste que podía activarse con tu manera de entender el flamenco?

La herida. El derecho a la herida. 

 

¿Hay alguna obra de Gómez Arcos que esté funcionando como punto de partida para esta investigación?

Todas y ninguna. En este proceso todo se está mezclando mucho, no sé cuando acaba la obra y empieza la vida, al contrario.

 

¿Cómo planteas el proceso de investigación durante la residencia en el Colegio de España en París?

Mi intención es empaparme de todos los sitios en los que Agustín estuvo, intentar trazar un mapa imaginario que me lleve hasta él.

 

Eres de Almería, como Gómez Arcos, y vas a París, como él hizo al buscar asilo. ¿Cómo crees que afecta este desplazamiento territorial a la creación?

Por supuesto. Siento que estoy viviendo una especie de exilio para intentar comprender, con todo mi respeto, a todas esas personas que tuvieron que hacerlo. París es un lugar muy vivo, lleno de estímulos para la creación y yo estoy con todas mis puertas abiertas para que entre y salga todo lo que me haga crecer como artista y como persona.

 

En El cordero carnívoro, Gómez Arcos escribe: «Establecer por fin el vacío. El vacío necesario entre el pasado, que conozco perfectamente, y el presente del que no sé nada». Él habla de ese vacío entre el pasado y un presente que todavía no conocemos. ¿Qué lugar ocupa el vacío en tu proceso creativo?

Justo lo que quiero es que Agustín ocupe ese vacío que ha habido durante tantos años en España. Quiero que Agustín vuelva a casa y ocupe su lugar. Y que por fin, deje de ser un ‘fantasma’.

 

¿Qué deseos albergas para este proyecto?

Ay, todos y a la vez ninguno. Este proyecto como proceso ya es un espectáculo propio. Saber quién era Agustín, qué pensaba o qué hacía, ya está siendo un regalo de la vida.

 

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