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La Finitud

La Finitud, estreno de Sara Calero en Suma Flamenca: Una reflexión sobre la idea del final de la vida

Sara Calero reflexiona sobre su último proyecto, La Finitud, obra que se estrena en Suma Flamenca, Madrid, el próximo 28 de octubre. «Definirme a mí misma me resulta difícil. Quizá quien mejor puede definir el trabajo que realizo sea el público, el espectador que me ve desde fuera. Lo que sí te puedo decir es que soy bailarina de danza española y que me gusta mucho la danza teatral. De la combinación de ambos mundos elaboro el mío propio, que como digo, no sabría ponerle las palabras exactas». Foto @MarcosGPunto

– ¿Qué maestras te han influido más y destacarías?

Me he formado y he trabajado con muchos profesionales a lo largo de mi carrera y siempre te acaban influyendo, de una u otra manera, aunque no me considero alumna o seguidora de alguno en concreto. Sí que podría destacar al maestro Ganero o a Alicia de la Corte, bailarina maravillosa y gran maestra de ballet clásico. En el mundo del flamenco me han interesado  muchos artistas, tanto jóvenes como veteranos. Pero de todos, quizá los que más han sido un referente para mí han sido Rocío Molina e Israel Galván, pero no porque  mi estética tenga que ven con la de ellos -que no tiene que ver nada- sino por el hecho de que han desarrollado carreras muy comprometidas con ellos mismos. Creo que lo más difícil para un artista que decide seguir su carrera en solitario es crear su identidad personal.

 

– ¿Cómo está afectando la pandemia a los artistas flamencos: tanto en tablao, espectáculos, festivales?, ¿se debería proteger más el flamenco desde las instituciones?

Creo que ya se ha dicho mucho al respecto y poco puedo aportar. Sabemos que está siendo un desastre, que ha provocado que algunos artistas hayan tenido que buscar otros trabajos, que los que hemos resistido estamos sobreviviendo a duras penas; algunos tablaos se han cerrado definitivamente, otros están empezando a tener de nuevo algo de actividad, pero no con el ritmo que los artistas necesitamos para poder vivir dignamente de lo que hacemos. Se han cancelado muchos festivales y actuaciones y esto hace complicado el futuro a corto y medio plazo, porque los teatros tienen compromisos con los artistas cancelados y no se abre un nuevo calendario. En cuanto a la segunda pregunta, obviamente, pienso que el flamenco debería ser defendido por parte de las instituciones. Pero no solo el flamenco, también la danza en su conjunto, porque tratar al flamenco de una forma individual me parecería un error. Todas las danzas de nuestro país deben ser cuidadas.

 

– En este sentido, ¿cómo se valora el baile flamenco tanto a nivel nacional como internacional?, ¿qué tipo de espectáculos son más demandados?

Hay de todo. Hay muchos sitios en los que, en general, suele gustar mucho, pero hay otros muchos lugares más -que suelen ser los nacionales- en los que se le resta importancia y no se le tiene en la consideración que se merece. Fuera del territorio nacional es una gozada: nos ven como estrellas, casi como seres especiales… Está claro que, no es así, porque solo somos personas que trabajamos en nuestro oficio, con la particularidad de que es un oficio artístico y de que si se hace bien, llega a la gente. Lo que ocurre es que es un arte que ayuda mucho a tener una conexión emocional con el espectador. Por eso quizá somos muy valorados fuera de nuestro país y nos ven con tanta admiración. Pero también deberíamos ser más valorados en el nuestro. En cuanto a los espectáculos más demandados, tengo la sensación de que son los que van en una línea más contemporánea. De todas formas, también creo que todo va por modas. Ahora es esto, mañana puede ser otra cosa. Y luego, cada festival tiene su característica: unos son de corte más clásico, otros de corte más vanguardista… Al final, no importa tanto qué tipo de espectáculos son los más demandados: el problema es que no hay festivales o programaciones suficientes como para dar cauce a toda la riqueza y el catálogo de artistas y espectáculos que tenemos en nuestro país, para que todos puedan girar, trabajar y seguir viviendo de este oficio.

 

– Háblanos de tu nuevo espectáculo que presentarás en Suma Flamenca 2021, un estreno que estamos deseando ver. ¿Habrá gira después?

El nuevo espectáculo lleva por título La Finitud y es una reflexión sobre la idea del final de la vida: de cómo convivimos con ella: con miedo en unos casos, con angustia, o también todo lo contrario, reforzando la celebración de la vida. A todos los que estamos trabajando en este montaje nos está removiendo mucho por dentro y estamos logrando que tenga una imagen muy poética, aunque esto no lo sabremos definitivamente hasta que no lo estrenemos. Lo que sí sabemos es que lo estamos haciendo con un sentimiento muy especial. Todo el equipo está muy volcado porque cada uno tenemos esta reflexión con nosotros mismos. Al final, no se tratamos de dar una visión ni un mensaje único, sino que vamos pasando por diferentes formas de enfrentarse a esta idea. Esto es lo que te puedo contar del planteamiento. Esta es, digamos, la teoría, porque suele ocurrir que, después, el espectáculo cobra su propia vida, se separa del creador y termina diciendo por sí mismo lo que quiere decir.

Obviamente, esperamos que haya gira después, pero es ahora, cuando se estrena, cuando se genera el material que servirá para vender después el espectáculo (fotografías, vídeo, reseñas, etc.), de manera que la gira sería ya para el año que viene.

 

– El baile flamenco está viviendo una época dorada, los últimos Premios Nacionales de Danza se los han llevado bailaores y bailaoras del flamenco ¿tú percibes esta alta calidad en los artistas de tu generación?

Por supuesto. Creo que hay una calidad alucinante. Es muy complicado alcanzar y mantener la calidad de los artistas que están en primera línea. Ya no se trabaja solo con el cuerpo. También interviene cada vez más el ingenio y los espectáculos son cada vez más profundos. Desde luego, los Premios Nacionales a los artistas flamencos han sido muy bien dados y se lo merecen, aunque también echo de menos alguno de danza española en su concepto más amplio, que incluya clásico español o escuela bolera. Estoy segura de que todo llegará y en algún momento tendremos  premiado a algún artista de estas características. Creo que el último fue Rubén Olmo. Es verdad que no hace mucho, pero sí me da la sensación de que los Premios Nacionales están ahora más compartidos entre contemporáneos y flamencos. En cualquier caso, como te digo, la danza flamenca está a un nivel altísimo y creo que los premios son más que merecidos.

 

– ¿Tienes algún otro proyecto próximo que nos puedas adelantar?

Sí, tengo bastantes planes. Ahora vamos a estar girando con Fandango Avenue, que lo estrenamos en junio del año pasado, justo nada más terminar el confinamiento. Para nosotros fue muy importante ese estreno por poder volver a los escenarios después de todo lo que habíamos pasado. Y nos sentimos también muy orgullosos de que viniera a vernos la Familia Real en pleno. Dentro de unos días, el 13 de noviembre vamos con este espectáculo al Teatro Auditorio Ciudad de Alcobendas. También me han llamado para coreografiar en el Conservatorio de Danza de Granada. Y además voy a hacer la dirección artística del espectáculo de un compañero. Así que de una u otra forma intento estar siempre involucrada con mi profesión, porque es lo que me gusta.