Olga Pericet: El flamenco cada vez está más hibridado
En esta entrevista la bailaora y coreógrafa Olga Pericet nos habla y reflexiona sobre su trayectoria como cuerpo flamenco. Por Manuel Cid. Foto portada Demetria Solana
Durante años has combinado el trabajo en tablaos, especialmente en el Corral de la Morería, con la creación de obras propias en teatros. ¿Cómo has vivido esa experiencia?
Bueno, la verdad es que ya llevo años que no estoy haciendo tablao aunque con la Morería tengo algo especial. Yo adoro a Blanca del Rey y para mí es un tablao fundamental en mi carrera. Ha sido un lugar por el que ha pasado todo el mundo y ahora, además, está muy abierto a otras cosas.. Yo siempre he sido de mucho tablao, porque me encanta y siempre lo he tenido como algo que necesitaba, en cuanto a momento de alma, de impulso, de pulso, de momento flamenco y de códigos naturales que salen ahí porque se baila de otra manera o se bailaba de otra manera.
Pero hace como unos dos o tres años dejé de hacerlo porque tuve una lesión importante en la rodilla y porque ya el cuerpo pedía ir a otro lado. Lo hago poco también porque sentí que después del Covid el tablao, la sensación del tablao cambió bastante a como yo lo había entendido y aprendido. Entonces prefería quedarme con esa sensación que yo había vivido. El tablao ha cambiado bastante a mi parecer. Nunca digo un no definitivo porque no sé dónde me llevará mi corazón. Pero ahora mismo necesitaba retirarme de ese campo para desarrollarme en otro. También una va cumpliendo años, y el trabajo de tablao desgasta muchísimo, necesitaba un poco apartarme de ahí. Y ahora estoy más dirigiendo, estoy haciendo mi espectáculo, estoy haciendo más teatro y dirigiendo para compañías. He estado dirigiendo para compañías públicas y también para privadas. Siempre he querido mantenerme entre esos dos lugares. Pero la vida, la lesión y lo que pasó a partir del Covid hicieron que tomara otra dirección.
Olga con 15 años, en una de sus primeras actuaciones públicas @malik van Ooijen
Te he escuchado hablar en un momento del miedo, de atravesar el miedo y de que cuando empezaste no sabías ubicarte bien, no sabías cómo entender lo que estabas haciendo. ¿Cómo recuerdas esos momentos de incertidumbre y cómo has aprendido a convivir con ello?
Muy interesante la pregunta, porque sí que es verdad que he tenido muchos miedos, pero creo que fue el entorno, la época y la etapa donde nací. Yo empecé desde muy pequeña a bailar, pero cuando empecé a ser profesional me preguntaba qué hacía. Justo cuando empecé a trabajar no existía esto de estar en un lugar o en otro, de ser bailarina y bailaora. Lo que había es qué tipo de palo haces siendo bailaora. Entonces yo eso no lo entendía, porque yo siempre he pensado que el flamenco se expande mucho más. Incluso desde mi pensamiento, veía a Manuela Vargas, que no tenía nada que ver con, por ejemplo, Manuela Carrasco, y no tenía nada que ver con Blanca del Rey o Merche Esmeralda. Yo me sentía un bicho raro. Ahora mismo se escuchan más las palabras híbrido o la palabra multidisciplinar o el bailaor más completo, guardando las distancias, que eso ahora hace que tengas como una carrera más amplia. Pues en ese momento en vez de ayudarme me acortaba muchísimo porque no se me daba opción a trabajar. Entre eso y también era la etapa donde yo empezaba a querer estar en compañías, donde había solamente mujeres muy altas, querían un tipo específico de mujer. Se llevaba un tipo de estética. Entonces claro, yo era anti todo eso. Y eso me produjo más que desconfianza miedo, porque yo me preguntaba ¿qué soy?, ¿dónde estás tú?, ¿quién eres?, todavía no has desarrollado nada. Has desarrollado tu profesión desde lo que te han podido dar, desde tu intuición, pero no la has desarrollado profesionalmente. Entonces sí, he tenido que pasar por muchas barreras muy duras que ahora mismo menos mal que no las hay. Habrá otras seguramente, pero desde luego esas ya, gracias a Dios, no están.
Sí que empecé con mucho miedo en ese sentido, pero después esos miedos me cultivaron para confiar más en mí, para desarrollarme y para hoy saber qué es lo que soy, incluso defender y abrir puertas a las personas, a las personas que vengan después de mí.
A mí me tocó una generación muy dura, porque no soy ni de los 90, ni soy de los 80, ni soy de los 70. Soy justo de los 75 y había un cambio ahí que todavía no estaba ni en un lado, ni tampoco en otro. Me adelanté bastante en ese sentido.
Hoy por hoy estoy orgullosa de esos miedos, son miedos muy potentes que te marcan mucho, porque tienes que defender no solo tu persona sino lo que haces. Esos miedos me han ayudado a ser más valiente, a sentir más respeto por tu trabajo, de implicar a la gente en algo sólido, en el que viajen contigo hacia lo que tú imaginas o al coreografiar y dirigir a alguien que se pone en tus manos, pues siempre existe ese poquito más que de miedo, de nerviosismo, de respeto. Entonces nunca quiero que se me vayan esos miedos porque creo que ahí está el sentimiento de seguir amando esto y de ser una gran profesional.
@PacoVillalta
Vienes de muchos lugares relacionados con el movimiento, con el baile, con la danza. De la escuela bolera, del clásico, del folclore y del flamenco. Y sobre el flamenco en sí, me interesa cómo es habitar el cuerpo del movimiento flamenco. ¿Crees que el cuerpo se dispone de manera diferente cuando baila flamenco?
Sí, totalmente. Además es curioso porque empecé siendo un cuerpo flamenco, era una bailaora y punto. No empecé sin tener estudios de nada. Yo empecé en Córdoba con Concha Calero, con tres profesoras y Maica Moyano. Después de ahí sí empecé yo mi carrera más de clásico, lo que diríamos una bailarina de danza española que contempla lo que es el flamenco, la danza española clásica o estilizada como se dice, el folclore y la escuela bolera. Yo empecé con el flamenco. Entonces mi cuerpo por instinto siempre ha sido flamenco. Es más, me acuerdo después con los años, diez, once años, empezar a hacer mi carrera más de bailarina y dolerme todo el cuerpo porque mi cuerpo estaba hecho a otro tipo de postura, de baile, de forma, de todo. Por eso siempre digo que soy bilingüe. Pero al principio me costaba muchísimo por estar mi cuerpo acostumbrado al tablao, al flamenco, todo lo otro es otra formación corporal que he ido aprendiendo con los años. Pero no tiene nada que ver, con cada estilo el cuerpo se comporta de cierta manera.
El flamenco cada vez está más hibridado. Quizás lo veo porque me estoy haciendo mayor, pero a veces veo cuerpos que digo está bien, están haciendo flamenco, un flamenco más abierto, pero su cuerpo es el de un bailarín o el de una bailarina. El cuerpo en el flamenco se comporta diferente. Diríamos que es bastante más libre. Está menos codificado. Lo que sí que tiene son sus códigos flamencos que no tienen que ver con ese cuerpo de baile de bailaora, ni de bailaor. Sino que siento que los códigos están en la comunicación de los tres cuerpos, guitarra, cante y baile. Pero el cuerpo en sí del baile flamenco es muy libre y sobre todo porque puede ser voluminoso, porque puede ser todo lo que quiera dentro de tener esos códigos que todo el mundo entiende y si no entiende, hay algo que le levanta de la silla porque le llega, le toca. Es muy visceral.
Olga Pericet en su espectáculo Pisadas, Festival de Jerez 2014
Has comentado justo el tema de los cuerpos del flamenco. Podemos mencionar como cuerpos tanto el cuerpo físico humano, como el cuerpo de la guitarra, como el cuerpo de la voz. Últimamente has trabajado sobre la idea del cuerpo de la guitarra como lugar de partida para la creación escénica, estudiando sus orígenes y sus formas. ¿Qué te interesa de la guitarra flamenca como bailaora?
Yo estoy redescubriendo la guitarra flamenca. Siempre me ha tirado más el cante, porque me ha dado un empuje, me ha hecho bailar más, me hace moverme. Sin embargo ahora redescubriendo la guitarra me parece una base, me parece que se ha desarrollado tanto, ha ido más unido al cuerpo, al baile y tiene mucho de disciplina como el baile. La he ido admirando y ahora la veo como un cuerpo físico, le encuentro sus cuerdas bellas, su voz. No la veo ya como instrumento, sino que la veo como un cuerpo. Es muy interesante, pero sí que me ha cambiado mucho el chip en ese sentido, la veo algo que además gracias a la guitarra, igual que en otras épocas fue la voz, pero creo que sobre todo la que está más arrimada a mi época, la guitarra fue la que dio un gran salto hacia la evolución del flamenco, junto con la voz evidentemente, porque ahí nació toda la movida de los 80 y de los 70 con ese Paco de Lucía y Camarón, pero claro, tienes eso de referencia y te vas para atrás y ves ese preflamenco que ha sido tan importante que incluso ni lo conocemos y entonces lo veo tan arrimado a lo que está sucediendo ahora, que es cuando más pienso que con razón dicen que los abuelos se llevan mejor con los nietos, porque incluso veo a la gente que está saliendo ahora y veo sus preferencias y sus distinciones hacia cómo entienden el flamenco y ves que Paco no tocaba así por casualidad, ni Camarón tampoco, ni Caracol, ni la Paquera, ni la Fernanda.
@PacoVillalta
Lo que he redescubierto a través de la guitarra y a través de la historia ha sido entender y saber más de flamenco, que es una cosa que nunca terminas de conocerlo de tanto que tiene, con lo joven que es y que realmente es más básico de lo que pensamos.
Son códigos que se han ido aprendiendo de una manera familiar, una manera de transmisión oral, de transmisión vivida. Yo he tenido la suerte de aprenderlo así, y es lo que ahora echo de menos. A su vez veo una cantidad de gente maravillosa que están haciendo las cosas bien, esto no tiene nada que ver con lo que estoy hablando, pero sí que es verdad que como todo en la vida y como un arte que es, que va con la sociedad, a veces echo de menos que haya más vivencias, siento que se nos ha ido el piel con piel, echo de menos esas fiestas tan buenas que había, echo de menos tantos festivales que han desaparecido, echo de menos bastantes cosas, que yo creo que ahí podías ver cómo sonaba cada guitarra en directo, que tiene otra frecuencia, otro cuerpo. He aprendido tanto de esa guitarra y siendo cuerpo de guitarra he visto el amor también que se tiene por ella, el cómo se sostiene, el porqué la mano está colocada de una manera, de otra, no tiene límites, es algo que ahora mismo elevo muchísimo. Como ves estoy muy metida en el tema, pero la elevo porque me he dado cuenta que fue el instrumento por el cual se desarrolló el flamenco que llamamos hoy por hoy flamenco Si no, quizá se hubiera quedado en algo folclórico, se hubiera quedado en algo popular. Pero gracias a ella se desarrolla hacia el arte que hoy es. Nada más que por el hecho de querer aumentar esa sonoridad y esos sonidos negros de lo que empezó a ser flamenco y que hoy por hoy lo entendemos como lo que ella ha construido. Todo empezó con esa leona.
Olga Pericet en La Leona, primera pieza de una trilogía sobre la guitarra
En la pieza El tornavoz estás trabajando sobre la figura del luthier y de la huella que deja en el cuerpo de la guitarra. ¿Qué huella deja Olga Pericet en su propio cuerpo?
Bueno, siempre existe la huella física que es el desgaste, que como todo desgaste tiene su solera, esa comparación me gusta mucho a la hora de la analogía con la guitarra, porque también la veo en el cante, las cuerdas vocales se van situando en otro lado. Al igual que se van teniendo callos en el cuerpo, vamos teniendo nuestras lesiones típicas de nuestro ejercicio. Entonces por un lado lo veo en cuanto a lo físico y después te deja esa huella más de alma, que son las del peso de tu trayectoria o el peso de la vida, que también las tienes. Y después otra que me gusta mucho que es la de reinventar, la de seguir, reconfirmarse, eso ya es algo que el artista cuando lleva un bagaje ya grande tiene que reconsiderar y saber dónde está, y ahí es donde digo que ya empiezan los instrumentos que perduran, a lo mejor solamente para ti. Yo lo valoro mucho eso porque tiene otro tipo de peso en el tiempo, de peso en todos los sentidos.
Aquí se me viene un mantra que escucho muchas veces en el flamenco y es el tema de la verdad. ¿Qué es para ti esa verdad? ¿Qué es para ti bailar con verdad? Y si crees que tiene algo de relación con la pureza.
Pues mira, a mí la pureza en mis años me hizo mucho daño, porque la pureza cuando yo empecé era una limitación. Sin embargo es una palabra que me gusta mucho porque para mí tanto la pureza como la verdad significa ser honesta con lo que se hace, amarlo mucho. Y para mí eso es el flamenco. El flamenco y cualquier tipo de baile y de arte que sea visceral, porque ten en cuenta que el flamenco no es solamente de una persona, que ahí es donde yo le encuentro la gran diferencia a muchos tipos de arte, no a todos, pero sí que tiene la gran diferencia de que estás con el entorno. Conectada con la persona que te jalea, con la persona que te toca guitarra, la persona que te canta, con el público.
Hay un vínculo donde si no te dejas llevar, si no hallas honestidad y sabes lo que está pasando, porque eso también es conocimiento y sabiduría, si no conectas, no sabes, no conoces, no existe, no pasa la verdad. Yo creo que eso es la honestidad, lo que para mí diferencia todo y lo que para mí es pureza y verdad.
Sí, podrían ser sinónimos al fin y al cabo. Sinónimos de honestidad.
Sí, claro, puede ser sinónimo del lenguaje, pero a la hora de la acción creo que hay una gran diferencia porque tú puedes ser puro pero no honesto a la hora de bailar, de la acción, porque la pureza también hoy por hoy ya tiene un arquetipo, incluso a mí me da mucho coraje, por ejemplo cuando dicen “lo más tradicional”, cuando a lo mejor es lo más simple, lo más clásico. Para mí eso es honestidad, no es tradición. Sin embargo para mí la tradición no es algo que lo hagan unos pocos, sino que si es flamenco honesto, flamenco de verdad o flamenco clásico, en el que entiendes esos códigos, que los tendría que tener todo el mundo, son códigos que no vienen de ahora, que también está muy bien que se introduzcan nuevos, sino que vienen de antes, de algo que has aprendido, has vivido, has mamado, has visto, has repetido, has estudiado, en fin, le has hecho un honor, como a algo muy sagrado.
En las piezas de baile, de creación, veo un interés por la autenticidad, por la creación y la creatividad. Estos aspectos no los veo tanto, por ejemplo en el cante, donde se repiten muchas letras antiguas, letras de otros, veo menos creación. Parece que haya menos interés por buscar nuevos caminos. Cuéntanos qué piensas sobre esto.
Bueno aquí existen dos diferencias que yo creo que son importantes. Si nos metemos en un contexto flamenco ya sea en escenario, en teatro, donde tú quieras, en el tablao, estamos hablando de palos flamenco. No es una creación personal sobre algún tema, donde ya puedes meter todo tipo de cosas, ahí por ejemplo el cante es muy anárquico. Lo que pasa que ahí a la guitarra y al baile le han dado más rienda suelta, siempre ha existido esa libertad de poder meter nuevas cosas porque ya en sí la persona crea sobre una base pero se desarrolla, ya sea con una falseta, que le puede dar mil colores, puede tener mil paisajes, puede evocar hacia un lado o hacia otro. El baile igual, la misma persona, ya en sí aparte de tener su estilo y tener siempre una referencia porque referencias las tenemos todos, aunque sea divagada pero si hay una referencia, tú construyes luego tu manera de moverte, desarrollas, sí existe esa libertad. Yo veo que al cante no le dejan realmente. Creo que lo tienen más coartado a mi parecer. Creo que ahora el desarrollo del cante está en las acciones que se hacen dentro del tablado en sí.
En el cuerpo flamenco de antiguamente sí existía, estaban en los años 30, en los años 40, en los años 50, en los años 60 donde había más libertad. En algún momento han desarrollado la guitarra y el baile, pero ya no porque se hayan ido al escenario, sino porque le han dejado esa abertura del mismo guitarrista como persona y como creador y de la misma bailaora como creadora.
En el cante no sé porqué ha pasado pero siempre se ha cortado, es como que no lo han permitido, de hecho cuesta, hoy por hoy cuesta. Si se ha desarrollado más o se la ha valorado más en un momento dado, hoy por hoy es porque ahora los cantaores están saliendo adelante, como antiguamente, que tampoco tiene nada de nuevo, pero sí les ves más. Pero en sí en el cante está costando, parece que hay un empuje, pero está costando sobre todo a los cantaores de alante. Yo creo que a lo mejor la limitación está en el negocio, quizá en el negocio, de si eres cantaor y vas adelante tienes que tener un tipo determinado de estilo. Pasa en todo, pero con el cante más. Si tienes otro estilo ya no entra, o sea, ahí hay una limitación más fuerte que no está impidiendo crecer al cante. Crece hacia otro lado, pero si hablamos solamente del flamenco de creación, creo que se llega a un hueso a la hora de hacerlo. Después la gente que quiere salirse un poco a hacer otro tipo de letra o hacer otro tipo de encaje, no se le permite, no se le hace pleitesía. La creación ahí está limitada. No ha pasado ese vínculo, no ha pasado ese salto, no le ha dado. Creo que somos los mismos aficionados los que no dejamos esto, vemos cómo lo interpretan, como los toreros, cómo hace la Verónica, pero no le estamos dejando libertad para ver qué ocurre ni para personalizar las cosas.
Hubo un momento en que se cerró eso, yo creo que a partir de los 80 se cerró eso un poco y ya no veo que se deje, ahora está todo como muy complicado, no sé si es el negocio el que no deja hacer este tipo de cosas, porque una creación libre donde el flamenco esté involucrado pero donde no es totalmente flamenco, ahí sí, porque allí pueden entrar un montón de cosas, yo misma lo hago en el baile, pero cuando decimos en el flamenco en sí, como que no. Esto es lo que percibo, cosa que es cierto que también escucho.
@DeFlamenco Olga Pericet en la Plaza Mayor de Madrid 2023, Baile al cante
El asunto de los aficionados es un tema complejo e interesante. Los aficionados siempre han tenido mucha importancia como público vivo que repercute de manera activa en el propio arte. ¿Cuál ha sido tu relación con los aficionados? ¿Cómo es hoy en día? Y a ti como aficionada: ¿qué te interesa?
A mí todo, porque hay cosas que aún desconozco y cosas que están desarrollándose que me parecen también interesantes. Las nuevas miradas. Yo creo que siempre hay que tener nuevos ojos para discernir y distinguir, no quedarte en un sitio. Ahora que he estado mucho en el preflamenco he visto que era mucho más abierto en todo lo que se hacía, quizás es porque estaba más nuevo y no estaba tan machacado, era más puro contrariamente. Pero sí que creo que hubo un embotellamiento bastante fuerte entre los 80 y 90, donde hubo un impulso importante, pero por otro lado hubo un embotellamiento. Un anclaje donde destaponar eso está siendo difícil a mi parecer.
Mi relación con el público ha sido dispersa, ha sido binaria porque había gente que se anclaba en una cosa, y si no estabas hasta ahí no eras nada. Y después con el transcurso de los años ha sido diferente, se permitían más cosas, había un salto hacia otra manera de ver, que ya lo había antes pero se tapaba. Por ejemplo, te pongo un ejemplo de cosas tan sencillas como el elemento flamenco. Me acuerdo de cuando empezaba y nadie utilizaba el mantón. No veía esos elementos del flamenco, como un sombrero, un bastón, una bata de cola… todo era pelo salvaje, vestido y darle arreos a los pies, brazos, usar varios estilos. Había algo pero poco y lo poco que había se eliminó por completo. Tengo la referencia evidentemente de algo ya más especial o que iban por otro lado, como he dicho antes, por ejemplo Blanca del Rey o veían la bata de Milagros, pero quitando a esas personas maestras que las tenías como referencia, los que eran de mi generación en esos años que te digo no se utilizaba, estuvieron un tiempo en desuso. Entonces yo he vivido cómo se cogían otra vez esos elementos para ponerlos de nuevo en escena, para ponerlos de nuevo en tablao y para desarrollar. Me parece importante, de hecho yo siento que soy una de las personas que cogió de nuevo las cañuelas, el mantón, la bata, porque además he tenido la suerte de tener esas maestras. Yo quería volver a utilizar eso, porque además se me negaba, cuando iba a un tablao, para empezar, no sabían lo que era, me decían “¿tú qué eras?”, pero era como que no lo veían, y eso ha pasado con todo. En la guitarra también hubo un estilo muy marcado y hasta que se va ese estilo, que no se tiene por qué ir, pero hasta que se desinstala de la norma… está siendo duro. Creo que ahora es cuando se está abriendo a otro ojo para mirar. Mira que en aquel entonces había un camino paralelo que no ha dado mucho, o en aquellos años si seguimos por aquí encontramos una corriente de guitarra que es muy importante y también vamos a valorarla. Y en el cante lo mismo, de hecho ahora los bailaores y bailaoras creo que tenemos otro fundamento y otro interés por el cante, por entender todo tipo de cante. Hubo un momento en el que yo sí viví el hecho de “solamente valen estos palos”, de “los demás no sirven porque no son flamenco” o incluso momentos muy raciales donde el flamenco solamente era de unos, no era del mundo. Mira que paradoja, que a lo largo de los años ahora es Patrimonio de la Humanidad, eso me satisface, el haber vivido ese salto.
La materia, el espectáculo que presentará en el Festival de Jerez
Presentas en el festival de Jerez La materia. ¿Qué va a encontrar el público y cómo puede conocerte a través de tu baile?
Pues mira, pienso que quien quiera conocerme bailando me va a tener que ver muchas veces, porque no tengo una sola manera de bailar. Lo que llevo a Jerez es el segundo capítulo de una trilogía sobre la guitarra de Antonio de Torres.
El primero fue La leona, que no es solo flamenco, es preflamenco, danza española y danza contemporánea. Yo creo desde el flamenco, pero la obra no es flamenca en sí. Entonces ahí verás a una Olga que hace muchas cosas y que su cuerpo cambia, no ya se transforma de un sitio a otro, sino se transforma de una danza más clásica a una danza española, pueden verme un cuerpo flamenco y saber en qué momento hago flamenco. Creo con el flamenco, creo a través del flamenco, pero en sí la obra no es flamenca, eso es otra cosa que creo que el público debe distinguir. Hago mi flamenco y creo con el flamenco pero hago otras cosas. Yo soy bailarina entonces me importaba sobre todo mucho en esta Leona el cuerpo preflamenco, y entro también con la actualidad, un cuerpo también que nace contemporáneo. Ese fue mi primer intento con la guitarra en su nacimiento. Y esta segunda parte, porque la tercera que comentabas antes de El Tornavoz aún no ha salido y creo que va a tardar tiempo porque necesito resetearme y estudiarlo e investigarlo bien por el trabajo que ahora mismo tengo. Pero este segundo capítulo que llevo a Jerez se llama La materia. Y aquí sí que puedo decir que se arrima más hacia la danza flamenca y hacia la danza contemporánea, no danza flamenca contemporánea. De hecho hay dos cuerpos, yo pienso que en la guitarra también existen diferentes cuerpos, sobre todo por su sonoridad y sobre todo por el tipo de forma y patrón que tú le hagas y cómo salga la madera.
El público debe distinguir mucho cuándo va a haber un espectáculo y qué tiene de flamenco ese espectáculo. Y cuándo se utiliza el flamenco para contar algo, y se utiliza flamenco y danza, o flamenco actual, no un flamenco contemporáneo
Este espectáculo es muy introspectivo. Trabajan dos cuerpos, uno que es de Daniel Abreu, que además es el cuerpo masculino, de este gran coreógrafo y gran artista español de danza contemporánea, uno de los mejores para mí, premio nacional de contemporáneo, tanto en creación como en interpretación, y otro cuerpo flamenco que es el mío. Entonces es una construcción en la que se va viendo como ese animal, también lo comparo al animal flamenco, a esa leona. Se ve el animal, los colmillos, cómo le nace el mástil, cómo el creador le da forma a su creación. Podemos decir que es abstracto pero es muy sólido el espectáculo, desde donde parte el flamenco, pero podríamos decir que es un espectáculo de danza. Entonces quien vaya a ver por primera vez a Olga Pericet, hablando en tercera persona, podrá ver una parte de ella, pero no todo lo que soy. De hecho si ves mi espectáculo podrás identificar cuándo realmente utilizo ese ser flamenco y cuándo utilizo otro tipo de danza para hablar y comunicar un mensaje, o crear en base a otro lugar con diferente disciplina.
Yo siempre lo digo, el público debe distinguir mucho cuándo va a haber un espectáculo y qué tiene de flamenco ese espectáculo. Y cuándo se utiliza el flamenco para contar algo, y se utiliza flamenco y danza, o flamenco actual, no un flamenco contemporáneo. No sé si existe, si esa etiqueta es o no es o qué es, porque hay demasiada información. Yo creo que ya cuando el cuerpo se diluye tanto que no sabe identificar lo que es, yo no lo llamaría cuerpo flamenco. Creo que ya deberíamos de delimitarlo a un cuerpo que empezó a ser flamenco o que parte del flamenco y se convierte en otra cosa. Pero también ahí estamos viendo una obra, una obra donde tú planteas el concepto, donde ya la obra en sí no se basa solamente en bailar flamenco. Esa es la gran pregunta que planteo, por eso me he metido en los orígenes de lo que amo