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Pedro El Granaíno en la Gira del Norte:“El flamenquito ha desvirtuado y ha hecho daño al flamenco”

Pedro El Granaíno en la Gira del Norte:“El flamenquito ha desvirtuado y ha hecho daño al flamenco”

Pedro Heredia Reyes, Pedro el Granaino, es uno de los artistas que participan en la Gira Flamenca del Norte.  El ganador del Giraldillo en la Bienal de Sevilla 2020 en la modalidad de cante actuará el jueves 24 en el Teatro Bretón de Logroño, el viernes 25 en el Teatro Principal de Palencia y el sábado 26 en el Centro Cívico Hegoalde de Vitoria-Gasteiz, acompañado a la guitarra por su inseparable Antonio Patrocinio. . Texto Fernando Pastor. Foto @ChuchiGuerra

 

  • ¿Cómo valora la Gira Flamenca del Norte?

Es una de las citas más importantes del calendario flamenco, y siempre he querido participar porque por ella han pasado los más grandes. Ya participé en 2019 y fue una experiencia muy bonita, así que deseando repetirla.

Me gustan mucho los directos. Me preguntan a veces porqué no he grabado aún un disco y la razón es que afortunadamente sigo trabajando y queriendo el contacto con el público. Yo creo es importante sentirte cercano al público y trasmitirle sensaciones, la conexión que tiene el artista con el público, da igual el teatro en el que estés, en el lugar en que estés.

  • ¿Qué es lo que le lleva a usted al cante?

El alma, el corazón. Cada persona tiene una manera de expresarse, y la mía es a través del cante. Empecé tarde en el cante profesionalmente porque yo tenía mi vida hecha, con 4 hijos y mi trabajo en el mercadillo. Me habían llegado muchas propuestas para irme con compañías a trabajar, pero me costaba arrancar. Lo pensé, y probé. La primera vez que fui de gira fue a Madrid, es decir pasé del mercadillo a un teatro.

Luego hubo un momento clave: en 2011 decido cantar adelante, dejar el cante atrás, el cante para el baile. Me dije yo quiero esto, esto es lo que yo quiero ser. Ahí es cuando realmente cambia mi carrera artística, yo tenia muchas mas cosas que expresar adelante que atrás.

  • ¿Qué maestros le inspiraron?

Yo soy de la generación de Enrique Morente y de Camarón de la Isla, pero cuando uno se dedica a esto profesionalmente descubre muchísimos más artistas, como Tomás Pavón, que es una de las fuentes que descubrí y que es uno de mis artistas o genios preferidos. Siempre estará la escuela de Caracol, soy caracolero. Mairena, Marchena, Valderrama, etc. Yo siempre les digo a los jóvenes que hay que escuchar a todos y aprender de todos. Un cantaor tiene que intentar completarse con todos los grandes maestros, intentar aprender en cada  momento fijándose en todos, aprender de todos, incluso de tus propios compañeros, de decir, de todas las generaciones. No quedarse solo con la época de los años 20; en la época de los festivales flamencos hay cantaores tremendos como Lebrijano, Chocolate…artistas increíbles.

Se puede ser de todos: de Morente, de Camarón, Mairena, de Marchena, de Caracol, de Manuel Torres, de Chacón… se puede ser de todo, de lo que uno sienta, sin poner etiquetas porque el flamenco es libre. Aunque cada uno tiene su estilo y hay cosas que es imposible que yo las haga, por ejemplo escucho a Valderrama y por su manera de cantar, por su velocidad, por su estilo…, cada uno tenemos el nuestro.

  • Ha citado a Tomás Pavón

Si. Ha tenido una gran influencia en mi trayectoria, sobre todo para dedicarme profesionalmente. Tomás Pavón es el cantaor que más me cambia a la hora de profundizar en el flamenco, me da el toque ese a la puertecita del corazón y me produce un cambio a la hora de estudiar, a la hora de prepararme, y sobre todo a la hora de expresar los cantes. Me abre un poco la mente.

  • ¿Qué relación ve entre el cante y la espiritualidad?

Yo soy una persona muy creyente. Hay una frase que le dice Manuel Molina a Tomás Pavón que quizás lo resume: “yo no canto por cantar, es que no encuentro una forma más hermosa de rezar”. Yo creo que el cante es una oración, sobre todo el cante de fatiga, el cante donde uno cuenta las cosas de más adentro de su corazón. Luego hay otros estilos de cante, puedes cantar por alegrías por ejemplo, pero me refiero a los cantes profundos de una seguiriya o una soleá, en los que uno tiene que contar lo que no puede contar a nadie pero lo canta y lo cuenta.

  • ¿Cómo ve el panorama actual del flamenco?

Hay una generación tremenda. No solo de cantaores, también de guitarristas, bailaores… Artísticamente estamos en un momento estupendo en todos los sentidos. Es increíble la preparación y la profesionalidad que hay ahora en el flamenco. Los artistas estamos progresando y la gente está comprometida. Foto @ChuchiGuerra

Donde menos ha avanzado el flamenco es en que seguimos estando como en la época de los festivales. Hace falta compromiso desde las instituciones con los artistas. Los que trabamos y estamos en primera línea somos privilegiados, pero hay muchos compañeros que no tienen ni las oportunidades ni la estabilidad que has de tener en tu profesión. Hace falta de parte de las instituciones que el flamenco tenga por fin lo que se merece, siendo la música más importante que tenemos en este país. Con todo el respeto hacia todas las otras músicas que se hacen en este país, creo que no hay nada más bello, una música tan rica y con tanto significado cultural como el flamenco, pero que nos hace falta que nos den ese empujón que se necesita.

Siempre estamos diciendo que el flamenco no es para masas sino para un público reducido, para los entendidos… y eso es lo que hay que enmendar. Pero lo simple, no hay nada que impacte más que una guitarra y un cantaor y que le llegue a todo el público; yo veo por mi experiencia que llega.

Tengo una experiencia muy bonita con mi compañero guitarrista, Antonio Patrocinio: Luz Casal nos invitó en 2018 al macro festival de tres días que ella hace en su pueblo, Boimorto, en el que participan artistas de todos los estilos, y congrega a decenas de miles de personas. Nos tocó a las 5 de la tarde, con más de 40 grados de calor, y aparecimos Patrocinio y yo y fue increíble, una de las experiencias más bonitas que yo he tenido a lo largo de mi carrera. Vimos como el flamenco llega a cualquier público (había gente de pop, de rock…), a masas, sin que sea un público entendido. Empezamos con soleá y aquello fue increíble, algo maravilloso. Y en Galicia.

  • Entonces para usted el camino por el que va el flamenco es el adecuado

El camino del cante es el de siempre. Está inventado, está ahí, y cada artista ha de aportar la personalidad que tiene, no hay dos cantaores iguales porque no hay dos almas iguales. El flamenco se puede fusionar con toda clase de música, aunque si vas a cantar por soleá, canta por soleá, o una seguiriya es una seguiriya, no hay más. Si hay mezcla, que no se confunda.

Hay una palabra, flamenquito (ojo, no el artista que lo canta), que desvirtúa el flamenco, ha hecho daño al flamenco. Yo no entiendo el jazz como el jazzito, o el blues como el blusito, es inimaginable, pues por lo mismo no entiendo el flamenco como flamenquito. ¿Qué significa flamenquito? No hay festivales de flamenquito, es una palabra inventada en España, aquí inventamos cualquier cosa, vas al festival flamenco de Marsan, o de Nimes, o de Canadá, o de Nueva York y ves la admiración que se le tiene a la palabra flamenco. Está el flamenco, el flamenquito es lo que empieza a despistar a la gente. Existen los temas aflamencados, pero no el flamenquito. Tenemos unos embajadores aquí de lo que es la fusión, y nunca se le llamó flamenquito a la música de Ketama, ni a la de Pata Negra, es la música de Ketama o la música de Pata Negra, o la música de Parrita. ¿Se puede cantar más flamenco que lo que cantaba Parrita?, imposible; cantaba como cantaba, y no era una soleá, era su manera de cantar, pero ese eco de ese gitano cantando…

Yo mismo he participado en colaboraciones de temas aflamencados, pero no se le puede llamar a eso flamenco. Por mi voz cualquier cosa que cante va a sonar aflamencado pero no puedo decirle a un niño que eso es flamenco. Esa confusión de la palabra flamenquito, que la gente entre a un local y esté sonando una rumbita o una verbenita de la feria de abril y la gente cree que es flamenco, pero ¿cómo se puede vender eso como flamenco?, a eso es a lo que me refiero.

Cuando yo al espectáculo nuestro le llamé jondo la gente decía ¿pero es cante jondo? Pues claro que es cante jondo, la gente cree que el cante jondo es muy… uff… no sé. Y no, el cante jondo es el cante jondo de toda la vida. A mí no me pasa, yo tengo la suerte de que el público que viene a vernos a nosotros es un público que le gusta la música aunque quizás no entienda de flamenco, pero eso es lo importante, que cuando salgas del teatro haya aunque sea una sola persona que se acerque a ti y te diga “es la primera vez que vengo a un concierto de flamenco, no entiendo de flamenco pero desde que has empezado a cantar hasta que has terminado me ha pasado algo por aquí (se señala el pecho), una sensación…”. Eso es el flamenco.

  • ¿Echa en falta algo en el flamenco actualmente?

El flamenco pasa por épocas. Nosotros, los artistas, necesitamos el flamenco, pero el flamenco nunca va a necesitar a nadie, siempre se he mantenido, ha sobrevivo y va a seguir sobreviviendo a lo largo de la historia.

  • ¿Qué ventajas tiene ser cantaor profesional?

Si lo comparamos con cantaores de otra época, tenemos muchísimas ventajas, a la hora de estudiar, del marketing, de las redes sociales que posibilitan que nos pueda escuchar muchísima gente, los viajes que hoy en día no son como los de antes… Un artista es un trabajador que necesita comer bien y descansar bien. Y ahora sí, pero antes no era así, a un artista antes casi ni se le daba de comer.

Pero en el trato al artista hay muchísimo que mejorar. Los que estamos trabajando en primera línea somos unos afortunados y unos privilegiados, tenemos una cotización a la Seguridad Social, etc. Pero hay que mirar a toda la familia del flamenco, pues otros muchísimos compañeros están en otras circunstancias; quien tiene la suerte de ser figura o de tener un año en condiciones pues es afortunado y vive bien, pero hay una gran cantidad de artistas que no tienen eso.

  • ¿Qué proyectos tiene?

Seguir cantando. Me gusta mirar el presente, sin más. Prepararme para seguir superándome, hacer cantes que no haya hecho, seguir aprendiendo cada día es importantísimo. El flamenco es una fuente tan inagotable que si uno se para a escuchar a algún artista que nunca ha escuchado y ni te imaginas lo que te puede aportar y lo que puedes sacar. Me gusta aportar algo a las personas cuando me subo al escenario, trasmitir un mensaje.

Seguir estudiando, seguir creciendo como artista y como persona. Esos son los objetivos tanto de la vida personal como de la vida artística.

Un disco vendrá seguro, pero cuando tenga que llegar.