24 de mayo de 2019

José Jiménez, “El Viejin”, el Maestro discreto

José Jiménez, “El Viejin”, el Maestro discreto

De vez en cuando, solo de vez en cuando, un artista se ve realmente deslumbrado por otro, da igual el nivel de creación que uno lleve, el continuo aprendizaje de la guitarra se ve favorecido por la admiración, José Jiménez “El Viejin” sintió el placer de compartir amistad y sentimientos con un revolucionario del toque, Paco de Lucia, una gran persona que disfrutaba compartiendo con los mejores la esencia de un instrumento que exige mucho y que lo da todo, no son muchos los que poseen la personalidad y sensibilidad de hacer brotar de su oscuro y perfumado vientre las notas que perduran para siempre. Veinte años se cumplen de una grabación que podía haber sido grabada ayer, “Algo que Decir” El Viejin nos lo cuenta desde Caño Roto, su Barrio, en el que tocan a varios guitarristas por familia. Por Juan José Leonor. Foto José Vicente Resino

¿José, como encuentras el nivel de la guitarra últimamente?

Desde mi sentir, lo encuentro desolado desde la muerte de Paco, más que evolucionar creo que ha ido un poco para atrás, bueno no tanto como para atrás, pero sí que mientras él estuvo con nosotros avía indicios de progreso, en estos momentos en el que aparentemente los guitarristas tienen una técnica monstruosa ,que no es tanta, aparte de que puedas tener una técnica correcta, sin personalidad no hay diferencia, es muy importante que cada uno aporte a la guitarra un sentimiento y darle un sello que se diferencie, en este momento hay , no sé cómo decirlo… una remezcla en la que suena todo parecido, los artistas que tienen un sabor único, son los mismos desde hace bastante tiempo, Rafael Riqueni, Cañizares, Vicente Amigo, Josemi Carmona también me gusta, Paquete, Moraito, que conserva toda una tradición tocaora del Padre, en fin… los conocidos de siempre y que ya sabemos todos quienes son.

¿Qué sensación te da toda esta nueva hornada de jóvenes guitarristas que están por hacerse un hueco entre los grandes?

Tocan a su modo, bien, pero insisto que desde que nos dejo Paco son los mismos guitarristas los que conservan un sello diferenciable y que todos reconocemos, echo en falta personalidad, tener el cuajo necesario para distinguirte, no es fácil, pero la guitarra es un instrumento personal e íntimo, tu guitarra y tu toque eres tú.

¿Tú, personalmente, como vives la guitarra, continúas peleándote con ella?

Sí, hay estamos, dando clases, y claro la pelea es constante, pongo mi guitarra para el baile y también la edad es que no perdona pero considero que tengo que estar al cien por cien para poder hacer algo que me satisfaga, soy una persona muy exigente conmigo mismo y me tengo que encontrar a gusto, si no, sufro, me deprime y la verdad, es preferible darse un poco de tiempo y superar los bajones que a veces la vida trae.

 

¿Cómo encuentras Madrid y su entorno guitarrístico?

Veo que no se valora lo suficiente este gran patrimonio que tenemos, en mi casa, sin ir más lejos, tenemos una tradición tocaora de toda la vida, mi hermano, y no es porque lo sea, posee un toque personal muy flamenco, sonamos parecido pero cada uno posee unos matices diferentes, con esto quiero decir que hay guitarristas con un nivel altísimo pero que no están valorados, se encuentran dando su arte en lugares que no les corresponde, por sabiduría, y otros, que están en los sitios más valorados, no han adquirido los conocimientos necesarios, pero están ahí, debe de ser una cuestión del destino, no sé, en cualquier caso el tiempo siempre tiene la última palabra.

Es vuestro Barrio, Caño Roto, una cantera de artistas, ¿A qué se debe?

El primer artista, artista, que salió de Caño Roto, fue mi padre, “El Tupe”, un bailaor que junto a Farruco y Faico hicieron historia, él fue el que dio a conocer este barrio, Trabajo en el circo Price y tubo éxitos de sacarle a hombros, se adelantó a su época, su técnica con los pies era tremenda, mi madre, “La Cuatro” también bailaba muy bien, flamenquísima. El Nani, mi primo, otro guitarrista de quitarse el sombrero.

¿Hay entonces un sonido característico en Caño Roto, una forma diferente de toque?

El sonido Caño Roto es una denominación que se le dio en una época en la que predomino una moda, unas circunstancias musicales puntuales, Los Chorbos hicieron un pop flamenco que calo entre la juventud, yo he nacido en este barrio, en la casa de mi abuelo, más de Caño Roto que soy yo, pocos, si hablamos de un sonido característico de la guitarra, no lo hay, como con la voz ,tampoco hay dos personas que canten igual, lo mismo pasa con la guitarra, es una cuestión de personalidad, cada uno tiene su tendencia, nos podemos parecer en algunas cositas, pero no deja de ser fortuito.

Grabaste un disco que todavía está fresco, vivo, “Algo que Decir”  Nuevos Medios 1999, ahora coinciden curiosamente  veinte años desde su grabación ¿Tienes en proyecto hacer algo próximamente?

Cuando lo hice y lo escuche, sinceramente, no fue lo que esperaba, no encontraba eso que yo tenía en la cabeza, el sonido no llego a hacerse como yo lo tenía en mente, no es que este mal, es un buen trabajo, pero se podía haber mejorado. Podía haber grabado de nuevo, pero por mi exigencia personal he preferido darle tiempo al tiempo y dejarlo pasar, de momento, para estar en un escenario, que también podía haber estado, es necesario estar como mínimo al noventa por ciento, menos es imposible  , primero por mí mismo y segundo porque te aniquilan.

Estuviste un tiempo con Antonio Canales, ¿Cómo es trabajar con alguien tan temperamental?

Hicimos cosas novedosas, bailes que hasta entonces se hacían en grupo, como los fandangos, los arreglamos, tanto musicalmente como rítmicamente, le hice muchos arreglos, claro que yo siempre he tocado para el baile, con mi padre, mi madre, sobre todo con mi padre, que era un genio, artista desde que se levantaba hasta que se acostaba, muy personal, fue un referente muy grande para mí. Siempre he trabajado musicalmente para otros y eso, parece ser, que no es del todo valorado, te deja en una sombra que a veces no deja de ser dolorosa, pero ahí está.

¿Un guitarrista tiene que pasar por acompañar el cante y el baile?

Mira… a un guitarrista que no le guste el cante, malamente, hay que acompañar, por mi casa pasaban artistas, a veces, a las tantas de la mañana y me despertaban, yo tendría seis o siete años, y yo, en vez de cabrearme porque tenía que ir al cole, lo disfrutaba, ver a mis mayores cantar, acompañarles, con esa voz que mi padre tenía, dulce… se me saltaban las lágrimas. Es una gran escuela que sirve para aprender y saber situarte frente a los cantes y el baile, después, si tienes la inquietud de hacerlo como solista tienes una base muy fructífera.

¿Se puede estudiar el flamenco y ser flamenco o hay que ser flamenco y estudiarlo?

Se puede estudiar, lo que no te pueden enseñar es a sentirlo, te pueden poner un treinta por ciento de lo que tú no tienes, el resto depende de lo que tu lleves aquí dentro, en el entorno gitano, por nuestra cultura y porque está presente en muchas ocasiones, tenemos algo ganado porque lo vivimos desde que nacemos, escuchamos flamenco y en las ocasiones más destacadas hay esta, desgraciadamente, ahora no tanto, lo chavalillos se dan al reeageton, pero aunque ahora se lleve eso, pasara, y el flamenco continuara, porque es una música que lleva sentimiento, verdad, si escuchas atentamente y comprendes lo que el flamenco transmite, es pura filosofía, la música es transmisión, en muchas ocasiones quieres decir algo y lo haces a través de la guitarra y el que es creativo pues lo hace y lo embellece.

¿A quién te gustaría acompañar?

A mí siempre me ha gustado acompañar a Montse Cortes , me gusta mucho como canta Guadiana, El Ingueta, me parece muy personal y que cuando menos te lo esperas, sorprende, como algunos toreros, alguno más  me dejo por ahí, de bailaores me encanta Juan Ramírez, otro ejemplo de como un artista de esta talla no ha sido reconocido, y es un figura, es de todo el mundo sabido ,que los bailaores son personas muy envidiosas, lo puedes poner, porque es la verdad, este señor nacido extremeño pero que vive en Alicante siempre ha estado a la sombra de otros bailaores aparentemente muy completos, y no lo son tanto, mientras que viéndole bailar, como gestiona el taconeo, cuando lo saca, no vale un ole, son muchos oles, transmite, y eso es el arte, con la guitarra pasa lo mismo, se aprecia mucha técnica, mucha floritura, que a veces no es necesaria, lo que hay que transmitir es flamencura, poner esa técnica al servicio del arte, no al contrario. Hay que saber utilizar esa técnica.

¿Cómo fue trabajar con Paco?

La mejor experiencia de mi vida, yo le conocía ya antes de grabar, jugábamos al futbol y había amistad, como persona era muy buena y como guitarrista, que vamos a contar, es posible que fuera mejor persona que guitarrista y eso ya es decir, el mejor guitarrista de todos los tiempos. Mi mejor maestro ha sido él, sin duda, con Felipe Maya aprendí mucho, pero con Paco… sus composiciones, esa forma de tocar, fue todo. Desde aquí mi más sentido cariño a Camarón y Paco de Lucia, dos revolucionarios Flamencos que dieron la vuelta a todo esto un flamenco, haciendo un flamenco innovador sin dejar de ser fieles a este arte ancestral, un campo en el que la juventud lo tenía muy difícil.

 

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