14 de abril de 2021

MANUEL CASTULO: “EN EL FLAMENCO LA VERDAD ESTÁ ESCRITA”

MANUEL CASTULO: “EN EL FLAMENCO LA VERDAD ESTÁ ESCRITA”

Manuel Domínguez Gallardo, “Castulo”, sevillano de Mairena del Alcor, cuna también de de grande artistas la mayoría de los cuales honran su localidad natal en su nombre artístico, como Fernando, Antonio, Curro y Manuel Mairena; también Calixto Sánchez o Juan Guerra. Por Fernando Pastor.

 

  • Es usted natural de una localidad que ha dado grandes artistas flamencos.

Sí. Mairena del Alcor es uno de los focos principales de la raíz del flamenco. El artista más grande y más reconocido que ha dado es Antonio Mairena, que obtuvo la Llave de Oro del Cante y sobre lo que cabe decir que Antonio le dio más valor a la Llave, que la Llave a Antonio, pues él fue quien profesionalizó el cante

  • Eso marca impronta en cuanto a un estilo determinado, caracterizado por la sobriedad.

En Mairena hay una forma peculiar de entender el flamenco, de sentirlo, de vivirlo. Los cantes característicos de esta tierra son las siguriyas, las tonás, las soleás, los tientos, las livianas, las saetas…en definitiva los cantes bajo andaluces, aunque se canta de todo y se está abierto a todos los palos del flamenco. Yo me he criado en este ambiente, juntándome con viejos aficionados. He mamado el cante de Antonio Mairena, la forma de expresarse a través del cante, y por tanto se puede decir que ha influido mucho en la base que yo tengo como cantaor, aunque yo trato de llevarlo a mi terreno y de aportar lo que pueda, pues ahí está la grandeza de todo artista, en ir aportando cosas nuevas.

  • En su familia ya se respiraba flamenco: su tío y su hermano también cantan.

Mi padre y mi tío han sido siempre grandes aficionados. Mi tío, Francisco Dominguez “Castulo”, canta muy bien, sobre todo por soleás y por siguiriyas, mejor que algunos profesionales; aunque él nunca se ha dedicado profesionalmente al cante, cantaba junto a Antonio Mairena y Curro Mairena en las tabernas. De hecho Antonio Mairena siempre consideró a mi tío uno de los mejores aficionados. Y mi hermano Juan, que es mellizo mío, también es muy buen cantaor, aunque no le dedica tanto tiempo como yo.

  • Usted, ¿cuándo comienza cantar?

Con 12 ó 13 años comencé a ir a reuniones, tabernas, al festival de Mairena…a escuchar flamenco, y me fui enganchando, porque el flamenco es algo que te absorbe, cuanto más escuchas más quieres escuchar. Y esa afición me hizo empezar a cantar cuando tenía 17 ó 18 años.

  • Y a continuar con el apodo “Castulo”. ¿Es “Cástulo” o “Castulo”?

Sí, porque viene de familia. En principio “Cástulo”, aunque en Mairena todo el mundo dice “Castulo”. Viene de mi tía-abuela, que se llamaba Cástula, y la gente para referirse a su marido en vez de decir “el marido de Cástula” comenzaron a llamarle “Castulo”, y a partir de ahí se popularizó como apodo y a toda la familia nos llaman “Castulo”.

  • ¿Qué maestros le han servido de inspiración, en quién se fijaba cuando comenzó a cantar?

A mí me ha pillado lo que denomino la época dorada del flamenco, la época de los festivales de los años 70-80, cuando empezaban a proliferar los festivales de verano y por ello a salir una hornada de grandes maestro en los que yo me fijaba: Fosforito, José Menese, Miguel Vargas, Chocolate, Antonio Mairena, Lebrijano…eran la fuente de la que yo he bebido. A Antonio Mairena le he tenido aquí a mano y desde luego él ha sido mi escuela.

  • En cuanto a lo que hablaba de los cantes más característicos de Mairena, ¿se sigue sintiendo más a gusto cantando, más identificado, con los palos profundos y sobrios?

Yo me siento a gusto con cualquier cante, pues considero que no hay cantes grandes o chicos, los cantes los hace grandes quien los canta, y cualquier cante puede tener mucho valor. Lo que ocurre es que la soleá o la siguiriya son dos de los cantes que tiene más matices, más variantes, y por ello son los cantes más difíciles de asimilar y de ejecutar que hay. Yo conozco muy bien las soleás y las siguiriyas porque desde chico he estudiado todas las variantes que tienen, las he cantado…y por ello es cierto que me siento muy a gusto con estos cantes. Pero también me siento a gusto con otros cantes; cada cante tiene su propio encanto.

  • En su carrera, ha cosechado muchos premios.

Cuando comencé a prepararme me presenté a muchos concursos, y he recibido muchos premios. Los concursos tienen mucha importancia en el mundo del flamenco porque en sus bases obligan a aprender muchos palos diferentes, lo que hace coger mucha base, y así cuando se da el salto a profesional del flamenco los cantaores que han hecho concursos están muy preparados y cuentan con amplio repertorio, lo cual es muy importante.

  • ¿Destacaría alguno en especial?

El del Concurso Antonio Mairena, que era el concurso más importante de todos lo que había porque dado que Antonio Mairena creó una escuela muy grande y lideraba el mundo del flamenco, todos los cantaores se arrimaban a él para aprender, y como Antonio formaba parte del jurado, quien ganaba este concurso tenía muchas posibilidades de dar el salto al profesionalismo. Camarón de la Isla, Chocolate, El Lebrijano, Fosforito…, se consolidaron como artistas tras ganar el primer premio del Concurso Antonio Mairena. Desde que murió Antonio ya no es lo mismo pues no se ha sabido cultivar y mantener ese legado.

Otro premio muy importante para mí, quizás el más importante en mi carrera, porque es el que me catapultó, me abrió el paso definitivo para dedicarme al flamenco de forma profesional, es el Concurso Nacional de Arte Flamenco de Córdoba, que gané en 2013.

  • También sabe ya lo que es grabar discos.

Sí. El primero lo grabé en 2003. En el año 2000 gané el Concurso Nacional de Valdepeñas y el premio consistía en una dotación económica y grabar un disco, que vio la luz tres años después con el título de “Castillo en el alcor”. Tras ganar el Concurso Nacional de Arte Flamenco de Córdoba en 2013 saque otros dos discos, “El corazón por la boca” en 2014 y “Entretiempos” en 2017.

  • Sin embargo usted no se dedica solo al flamenco, sino que además trabaja como pintor.

Mi ilusión y mi objetivo sería dedicarme en exclusiva al cante, porque no entiendo mi vida sin el cante y siempre he luchado por poder dedicarme en exclusiva a ello, pero actualmente no me es posible económicamente. De hecho hay muchos artistas que llevaban toda la vida comiendo del flamenco y desde que comenzó la crisis económica no todos pueden hacerlo, los cachés han tenido que bajar muchísimo. Yo no puedo sacar mi casa adelante solo con el cante, así que mientras tanto tengo que seguir pintando.

  • Va a ir a Valladolid a actuar en la Peña La ¿Le gusta más actuar en peñas, tablaos o en grandes escenarios?

Yo creo que el flamenco es un arte que es más para escucharlo, para verlo y para vivirlo en pequeños espacios, en los que haya calor, en los que haya gente que de verdad se identifica con ello. Por eso a mí me llena más cantar en una peña, arropado de gente que sabe lo que está escuchando y que entiende de verdad lo que es la esencia del flamenco. Me siento más a gusto cantando en sitios reducidos, como las peñas, con gente más cabal, que en teatro o grandes escenarios. También es bonito actuar en grandes escenarios, pero hay un público más variado y no es lo mismo, es más frío.

  • ¿Cómo ve el presente y el futuro del flamenco?

El flamenco, como todo arte, está vivo y en continua evolución, no se le pueden cortar las alas. Se van creando formas nuevas, y yo estoy de acuerdo con eso, pues el flamenco puede y debe evolucionar, siempre ha estado evolucionando y siempre lo estará, desde sus inicios ha evolucionado porque igual que evoluciona la sociedad, lo hace el flamenco. Con lo que no estoy de acuerdo es en sacar los pies del plato, en querer llamarle flamenco a lo que no es flamenco. Actualmente hay artistas y aficionados que están sacando mucho los pies del plato. No se pueden romper las bases, las raíces. Partiendo de las raíces hay que construir, pero respetando las bases y las raíces, y yo creo que hay gente que se está saltando esas bases, que es lo que no quiere el aficionado de verdad.

Respecto al futuro del flamenco, yo no lo veo mal. Hay quien solo mira hacia atrás y ve y añora a esas grandes figuras, pero tenemos que tener en cuenta que esos artistas ya han pasado, que ahora hay otra hornada de cantaores que son también muy buenos y que son a los que hay que sacar el máximo provecho. Hay buenos artistas, que llevan el flamenco de verdad por bandera y que van por muy buen camino. Yo creo que el futuro del flamenco está asegurado, aunque lo que yo no veo bien, y no creo que se deba hacer, es confiarnos en el camino, pues también hay otros que sacan los pies del plato. Yo opino que la verdad siempre prevalece, y aunque ahora pueda haber una tendencia a desvirtuar un poquito cante el tiempo lo hará caer por su peso porque como digo la verdad siempre prevalece, y en el flamenco la verdad está escrita.

 

 

 

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