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ADIÓS A MANUEL MONEO

ADIÓS A MANUEL MONEO, UNO DE LOS GRANDES DE LO JONDO

La última vez que vimos a Manuel Moneo fue el año pasado en la Sala García Lorca de Madrid. Acompañado por su hijo “El Barullo” y Salado, a la guitarra, dio un concierto memorable, de esos que dejan huella. Recuerdo especialmente una seguiriya de las que, según va entrando, se te va yendo a lo hondo, y como que ahí se queda. Fue en la presentación de su último disco “Pa mi Manué, que suena ahora en esta tarde que presagia lluvia.

Rosa Pérez Riesco

Mientras suena su voz, esa maravilla ancha, se nos viene a la cabeza aquella frase de Antonio Benítez, el presidente honorífico de la Peña los Cernícalos de Jerez “a los mayores nos gusta el cante que te llega al corazón, que te hace llorar, que te trae recuerdos y te emociona. Es ley de vida que en estas edades, pues te falte la gente pero en nuestros oídos y en nuestro corazón deja esa cosa que pellizca…. Y afortunadamente todavía quedan de los míos, un Manuel Moneo canta “pa morir” y ahí está el hombre, pachucho pero grande”.
Ahora entendemos más estas palabras y nos hacemos más viejos, porque se nos están yendo los últimos ecos de estos hombres bendecidos y tocados por el arte y por lo sagrado, esos que arañan el corazón, que no es otra cosa el flamenco. En esa velada para el recuerdo que nos regaló el gran Manuel Moneo, el cante se apropió de la vida y el aliento quedó parado ante el quejío del mayor de una saga muy grande, Los Moneo, troncal, verdadera y fundamental para el flamenco.
Don Manuel, la lluvia viene, vaya que si viene. Los ángeles del cielo todos lloran escuchando tu arte allá en lo alto. Y el flamenco enflaquece desvalido ante el gran hueco que dejas.