14 de noviembre de 2018

Él iba a su aire. “Camarón en familia”

Él iba a su aire. “Camarón en familia”

Camarón en familia: La Chispa, Curro Romero, Rancapino, Manuela Carrasco y Pepe de Lucía: Él iba a su aire”.  Extracto de la Mesa redonda “Camarón en familia” que tuvo lugar el pasado 19 de octubre en San Fernando.

Participan: Dolores   Montoya   ‘La   Chispa’,   su   viuda;   el  cantaor   Alonso   Núñez’ Rancapino’, el torero Curro Romero, la bailaora Manuela Carrasco y el cantaor y compositor Pepe de Lucía, moderados por Alberto García Reyes, crítico de flamenco.

Las actas completas del congreso enhttps://www.juntadeandalucia.es/cultura/flamenco/content/actas-completas-del-congreso-leyenda-camar%C3%B3n-25-a%C3%B1os

La primera en tomar la palabra en esta descripción humana del cantaor fue Dolores Montoya. “Él iba a su aire”, explicó, confirmando lo dicho en otras mesas anteriores. “Él ha sido una persona que no se ha dejado… ha escuchado un  consejo, pero ha hecho lo que ha querido. Él ha vivido como ha querido y si ha estado conmigo y si ha estado con su cante, con sus hijos y con sus amigos es porque ha querido, nadie le ha obligado nunca a nada. Él ha hecho siempre y ha vivido como ha querido. Y para sus hijos fue el padre más bueno del mundo, porque él tenía locura con sus niños y conmigo y con todo lo que se le arrimaba, él era bueno para todo el mundo, era entrañable. Y aquí está, después de 25 años se está demostrando, y eso es un orgullo para todos nosotros”. Sobre cuando lo acompañaba en los viajes, afirmó La Chispa que “imagínate, yo era la que hablaba en todos los viajes. Ahora mis niñas ponen un cante y salgo yo diciendo la letra entera, y me dicen ‘cómo te la sabes, mamá’. ¡Bueno, no he viajado nada  ni he escuchado cantes!”. Y contó una ocasión enl a que llegaron a Huelva y él le dijo que no tenía ganas de cantar. “Y cuando sale a cantar, que le tuve que poner yo la chaqueta y vestirlo, y decirle venga ya, Jose, por favor, no nos podemos ir ahora, y sale a cantar, y empezó a salir gente de todas partes y allí no se movía ni una mosquita… Los ángeles del cielo cantando. Y eso sin ganas…”.

Rancapino comenzó. “De Camarón… qué te puedo decir yo de Camarón. Que todo lo que tenía era bueno. Hasta cuando se enfadaba era genial, porque me decía ‘escucha, anda ve allí y dile al muchachillo ese que te deje…’ y me decía que le dejara una cosa que quería él y me lo decía con mucha fatiga. Era la guitarra, porque a él le gustaba más la guitarra que el cante. A mí me regaló El Niño de los Rizos una guitarra  de Santos Hernández, y le digo mira José, me ha regalado el Niño de los Rizos una guitarra buena, y como le gustaba tanto la guitarra dice ‘vamos a ir’, y fuimos donde la estaban arreglando, y se llevó hasta la funda de la guitarra con la guitarra y todo.’ ¿Tú va a tocar la guitarra ni te gusta la guitarra? La guitarra me la llevo yo’, me dijo. Y se llevó la guitarra para toda la vida”.

Pepe de Lucía destacó “la magnitud y la grandeza y de José, su grandeza como genio. Belmonte decía que hay que torear como se es. Y así era él”.

A Manuela Carrasco lo que le gustaba de José “era su humildad, porque era muy humilde. Era tan grande, tan grande, que le daba vergüenza de todo. Y eso es lo que yo admiraba de él”. Rieron la bailaora y Rancapino recordando una gira que hicieron durante tres  meses, Camarón cobrando, el resto a taquilla, y que llevaba el bolsillo lleno. “Y le ponía un alfiler”, corroboró entre risas Rancapino. “Sí, unos imperdibles para que no se le cayera el dinero -continuó Manuela Carrasco-. Y lo que he dicho antes, su nobleza, su humildad. Era bonito por dentro y por fuera”.

Curro Romero afirmó que “de José nada más que tengo cosas bonitas, y tengo la suerte de haberlo conocido. Y de haberlo conocido desde pequeño con Rancapino, ya medida que iba pasando el tiempo de niño a hombre, a adulto, cada vez a mejor. Como persona tenía tal dimensión… y como artista para qué lo voy a decir yo, mundialmente. Lo recuerdo mucho y me pongo muy triste cuando lo recuerdo. Cuando dejó de existir me llevé dos o tres años sin poner discos de él, no era capaz de escucharlo. La amistad que teníamos… creo que el amigo que he tenido en mi vida ha sido José”

“Puedo   corroborar   eso   que   dices   -explicó   Pepe   de   Lucía-   porque   cuando grabábamos el disco último de Potro de rabia y miel, que tú venías, me hacía un gesto que indicaba que se quería ir. Yo lo entendía como era, porque a Paco le daba mucho respeto decirle que no. Se respetaban tanto que le daba vergüenza o miedo hablar con Paco y a Paco igual. Y me hacía un gesto y tú te quedabas allí en el estudio con Paco, y yo le llevaba a San Fernando y luego me volvía otra vez al estudio, y en ese viaje me hablaba de ti gloria. Te quería mucho”. Las anécdotas humanas se fueron sucediendo una tras otra. Curro Romero continuó recordando que en aquella época Camarón le decía que le recogiera en un hotel de la Plaza del Duque. El Derbi, continuó Pepe de Lucía. “Y le dije al del Derbi -siguió el hermano de Paco de Lucía- que no le dejara salir. Le prohibí que saliera, porque claro, estábamos terminado el disco. Y me decía el del hotel ‘pues se ha ido’. Y se mosqueaba Paco”….

….Hizo referencia Curro Romero a cierta noche, que narró Rancapino. “Estábamos cantando muy bien, estaba Camarón cantando muy bien, y Curro más a gusto que… y llegó Antonio Ordóñez allí cogiendo un trapo, se puso a torear, y Curro se levantó y le dijo eso tú no me lo echas a mí a perder, que estábamos muy a gusto”. Curro Romero refirió otra noche que “queda grabada en la retina y en los oídos para toda la vida, porque eran las cinco o las seis de la mañana y Camarón no había cantado todavía, y estábamos de fandangos de la Calzá, la Dolores, Alonso, qué sé yo, y había unos cuantos anticuarios… Y a las cinco o a las seis de la mañana dice Camarón ‘voy a cantar por seguiriyas’. Cuando terminó Camarón todos con las camisas partidas, todos llorando, un silencio… Allí no cantó más nadie más. Allí se acabó. Qué forma decantar. Es increíble”.

Para   enlazar   con   la   afición   taurina   de   Camarón,   Alberto   García   Reyes   le preguntó a Rancapino quién toreaba mejor de los dos. “José toreaba mejor pero no tenía más valor. Yo tenía más valor que él”, contestó  Rancapino. “Mucho más-continuó Curro Romero-, José tenía una jindama que no podía… Estaba allí la becerra que no se le venía y él estaba loco de que se le viniera aquello, eje, eje, le entraba una cosa… se le ponían las venas como cuando estaba cantando”. Llegó a estar anunciado en un cartel y todo, añadió García Reyes. “Sí, hombre, y toreó un festival”, asintió Rancapino. Y el moderador le preguntó a Curro Romero sobre el festival taurino en el que Camarón cantó. “Hicimos un festival con artistas y guitarristas, y mientras toreabas te cantaban; era para la Fundación Tagore. José me cantó a mí, a Paula le cantaba José Mercé, tú (por Rancapino) a Pepe Luis Vázquez… y resultó aquello, porque es muy difícil cantar y toreando al mismo tiempo… y yo estaba delante del novillo y cuando le escuché me retiré un poquillo, porque si sigo toreando aquello es a destiempo, los olés de uno, los del otro, y Pulpón vino a decirme ‘esto lo tenemos que hacer como corrida de toros’ y yo le dije ‘esto no se va a hacer más, Antonio’.

Para culminar, Alberto García Reyes les pidió a cada uno una reflexión sobre la importancia de Camarón. Pepe de Lucía comenzó: “Un hombre prudente, callado, que no ha criticado nunca a nadie, siempre ha estado pendiente de sus hijos y su trabajo. Ha sido un hombre conservador y nunca ha criticado a nadie. Ha sido un ser humano que a mí me ha causado un respeto que llegaba a rozar el miedo porque la gente que estaba alrededor de él, tenía un aura que no lo he visto con Caracol, ni con Mairena ni con nadie, le daba miedo de él”. Siguió Curro Romero: “Yo le voy a recordar hasta que me muera y le recordarán por los siglos de los siglos”. Le sucedió Manuela Carrasco: “Yo tengo que decir que ha sido el monstruo de los monstruos”. Y Rancapino: “Y yo voy a decir que se fue el cantaor de este siglo, del que ha pasado y  del que va a venir”. Terminó Dolores Montoya afirmando que “creo que esto no está pagado con nada, esto de estar aquí sentada gracias a él. Esto se lo debemos a él y ellos ya lo han dicho todo. Lo mejor del mundo. Lo que más falta me hace ahora mismo pero Dios se lo llevó”.

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