19 de noviembre de 2019

Medalla de Oro al Mérito de las Bellas Artes para Pepe Habichuela, 60 años “dando el toque”: entrevista y concierto

Medalla de Oro al Mérito de las Bellas Artes para Pepe Habichuela, 60 años “dando el toque”: entrevista y concierto

Pepe Habichuela, tras 60 años “dando el toque”, ha sido reconocido con la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes. La medalla, a propuesta del ministro de Cultura, José Guirao, es un reconocimiento a su trayectoria musical y artística. Os dejamos entrevista y enlace a concierto en el Circo Price transmitido por TVE. Foto: Diego Gallardo

Con este galardón se distingue a quienes han destacado en el campo de la creación artística y cultural o hayan prestado notorios servicios en el fomento, desarrollo o difusión del arte y la cultura o en la conservación del patrimonio artístico, en este caso el de la guitarra flamenca.

Recordamos en este enlace, el magistral concierto del Maestro Habichuela en TVE:

http://www.rtve.es/alacarta/videos/otros/especial-pepe-habichuela-60-anos-guitarra-flamenca/4320758/

Entrevista

Nos acercamos a la casa de José Antonio Carmona Carmona “Pepe Habichuela” (Granada, 1944)  un  guitarrista de saga, flamenco, gitano y con toda la sabiduría de 60 años de profesión a su espalda. Por Juan José Leonor.

Pertenece a una dinastía flamenca iniciada por su abuelo,  “Habichuela el Viejo” y continuada por su padre José Carmona y sus tres hermanos Juan Habichuela, Carlos y Luis. Es padre de José Miguel Carmona Niño “Josemi” (1971), quien junto a Juan José Carmona Amaya “El Camborio” y Antonio Carmona (hijos de su hermano Juan Habichuela) integraron el exitoso grupo musical de flamenco-fusión Ketama.

Ha tocado a las grandes figuras del cante como Juanito Valderrama o Camarón de la Isla, pero la mayor parte de su trayectoria artística la hizo junto a Enrique Morente, con quien compartió escenarios y grabaciones durante 30 años.

  • Maestro, ¿en qué momento de su carrera se encuentra?

La fuerza me acompaña, sentirme rodeado de músicos jóvenes que sienten la inquietud de iniciarse en los caminos de la guitarra flamenca o de incorporar otros espacios musicales en este arte, hace que me sienta renovado y a la vez más apasionado que nunca por lo que hago.

  • ¿Cómo encuentra el estado del flamenco en la actualidad?

Los jóvenes vienen con mucha fuerza, los hay que prometen ser grandes figuras, lo veo en los festivales y conciertos en los que el encuentro con los jóvenes es muy enriquecedor, no olvidan el origen del flamenco, continúan estudiando a los antiguos y sus formas, y esto es una cosa  fundamental para no perder la esencia y a la vez en un futuro poder crear y recrear este arte.

  • Y ¿quién destaca entre los jóvenes?

Entre algunos de todos los que he tenido ocasión de disfrutar, pues están Pedro El Granaíno, David de la Jacoba, Israel Fernández, Kiki Morente… hay alguno más, pero estos son los que me vienen ahora mismo a la cabeza.

  • Fueron muchos años de toque con Enrique Morente…

Imagínate, treinta años tocándole y de recorrer prácticamente todos los lugares en donde el flamenco nos reclamaba, y en donde no también… Eran tiempos en los que el flamenco no estaba asentado fuera de su parcela que eran los tablaos, los festivales.  Enrique tenía mucho valor, rescató letras comprometidas y dio a la luz otras. Políticamente daba la cara  y en esa época de actuaciones en los colegios mayores en Madrid montaba el cirio. Los flamencólogos nos freían pero nosotros seguíamos pá lante, “yo hago lo que me da la gana, mientras esté bien”, decía, y yo con él. Fue un estudioso del cante, con muchas ideas y mejor gusto, un orgullo compartir mis sentimientos con Enrique. Ahora le toco a su hijo y me trae a la cabeza muchos recuerdos,  momentos de gran amistad.

  • Sesenta años tocando la guitarra, da para mucho, muchas historias con la flor y nata del cante.

He tocado mi guitarra a prácticamente todos los grandes.

Cuando llegué a Madrid, en los años setenta, trabajé en los tablaos más emblemáticos con las grandes figuras: La Paquera, Camarón, Fosforito … En esa época estábamos todos en Madrid.

Y ahora, aunque soy un carroza, me da mucha energía el poder compartir todos estos años de experiencia con los que vienen repletos de sentimiento flamenco. Se aprende, se sigue aprendiendo, que es lo más bonito que puede haber, de todo este manantial fresco, de sonidos y formas nuevas de adornar el flamenco, y ellos también disfrutan conmigo, lo noto. Es muy gratificante poder intercambiar conocimiento con ideas nuevas.

  • ¿Qué le parecen las aportaciones recientes al flamenco, los nuevos tratamientos sonoros que se incorporan?

Están bien, suenan bien, pero está muy claro que hay que beber de los antiguos, conocerlos para después, con el tiempo, poder hacer tuyo todo ese caudal, ser personal y darle tu aire. Para innovar si tienes la inquietud de hacerlo, hay que estudiar bien los palos. Experimentar es muy bonito pero son pocos los que logran marcar un estilo propio y nuevo.

  • ¿Le parece que hay un nuevo público flamenco, que hay más afición entre los jóvenes?

En general, en estas nuevas generaciones, el flamenco no ha cuajado, se aburren con el flamenco más serio. Ya sé que no es fácil el flamenco, tienes que adquirir conocimiento para apreciarlo en su justa medida. La afición se siembra y por ahora no hay muchos labradores que abonen este campo, sería muy beneficioso que los discos se vendieran más baratos, abrir más locales en los que se diera la oportunidad a artistas no tan conocidos, fomentar su estudio en las  escuelas,  estudiando un poco más esta cultura musical tan nuestra.

  • ¿Usted que ha recorrido el mundo y ha dejado su huella flamenca en él, cómo ve el flamenco fuera de España?

Esta mil veces dicho, pero es la verdad, fuera de nuestro país nos valoran mucho, los músicos de otras culturas se arriman al flamenco, muy atentos a nosotros, porque tenemos un patrimonio muy rico musicalmente, el flamenco encaja prácticamente con todas las músicas y lo conocen bien. En Francia sienten pasión, en Holanda he estado varias veces dando clases magistrales y hay mucha afición y admiración por la guitarra.

–           Muchos músicos se acercan al flamenco como fuente de inspiración ¿verdad?

Es que tenemos una joya, el flamenco hace flamenco todo lo que toca y los que no son puramente flamencos desean agarrar esta fantasía musical tan nuestra. Don Cherry fue un trompetista americano que se puso en contacto con Mario Pacheco y le propuso que tocáramos juntos, tenía una trompetita muy pequeña, un personaje muy curioso, hicimos fandangos de Huelva, bulerías y se quedó maravillado, lo grabamos en televisión, no pudo ser en disco. Otro grande como Miles Davis venía a España a por discos de flamenco, le transportaba, en esto tiene mucho que ver Paco de Lucia que supo sembrar este arte y compartirlo con otros monstruos de la música alejados del flamenco y que quedaron prendados de él.

  • Pero con la guitarra flamenca no es fácil…

No lo es. Tenemos muchos músicos y buenos que optan por otras músicas y es normal, hay que buscarse los garbanzos y en este mundo flamenco, pues no está fácil, hay que tomárselo con mucha calma. No es llegar y decir ahora toco flamenco, que va… tienes que estudiarlo, llevarlo, entenderlo, tiene su tiempo.

  • ¿Qué le cuenta la guitarra tras tantos años de amistad?

A ver… sobre todo recuerdos, evocaciones, con trece años salí a las cuevas del Sacromonte y comencé a tocar por todos los sitios, años de buscarse la vida, que no era nada fácil, pero aprendí mucho y con dieciocho años tuve la oportunidad de sustituir a mi 8hermano que se fue a New York, en el tablao que él trabajaba en Madrid,  y aquí me quede. Madrid siempre me ha tratado muy bien.

  • ¿Les pone nombres a sus guitarras?

No, no les pongo nombres, pero la verdad,  tengo una que ya tiene sus años con el clavijero de palos, “La Palillos“ que es con la que me gusta tocar, llevo tocando con ella desde los años setenta, ha sonado en la India, Japón, en toda Europa, se puede decir que es la mía, me ha acompañado en grabaciones, conciertos y mira  que se hacen buenas guitarras ahora, afinan muy bien pero siento que la guitarra es como el vino, tienen su solera, cuanto más la tocas, suena mejor.

  • ¿Una guitarra puede hacer mejor al guitarrista o el guitarrista si es bueno, puede tocar una guitarra mala y sonar bien?

Yo he tocado guitarras muy malas, de aficionado, te partes de vez en cuando alguna uña, cosas de esas… pero si estás sembrado y a gusto, puede sonar algo bonito.

  • Ha nombrado a Mario Pacheco, ¿cómo fue trabajar con un emprendedor como él?

Mario abrió muchas puertas, Nuevos Medios fue un soplo de aire fresco y yo tuve la suerte de ser de los primeros flamencos, si no el primero, en grabar con él. “A Mandeli” fue un disco que me gustó mucho grabar. En su época, Mario dio cuartel a los jóvenes flamencos, era muy aficionado, una persona humilde que logró hacer un fondo discográfico impresionante, una compañía pequeña pero con mucha creatividad, porque se arriesgó, y mira ha quedado para la historia. Un día le comenté, “mira Mario, hay unos chavales que vienen dando guerra flamenca, escúchalos y me cuentas”. Y de ahí salió Ketama, yo veía que tenían mucho dentro, calidad en todos los sentidos. Josemi, mi hijo, toca la guitarra desde los cinco años, no podía con la guitarra, no le llegaban los dedos y le mandé hacer una guitarrita pequeña para él, un requinto se llama, yo creo que ya ni se hacen. Mario hizo  posible el sueño de muchos músicos, flamencos y no flamencos.

Pepe Habichuela, tras 60 años de desplegar arte por todo el mundo, se presenta como un hombre lleno de ilusiones con ganas de seguir aprendiendo  y regalando sabiduría a raudales, la de aquellos viejos tocaores de la escuela de Granada.  Por muchos años, maestro.

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