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«Al igual que tú» es Eva Yerbabuena

Eva Yerbabuena ha colocado al flamenco al nivel de las bellas artes. Defensora del flamenco como cultura y como medio de comunicación ha luchado por la profesionalización del flamenco y de los flamencos. Resulta abrumador su amplio conocimiento sobre las artes escénicas. Eso sí, sea cual sea la temática de sus obras la creadora siempre desborda flamenco. Por Sheila del Barrio Ungria, flamencóloga (Conservatorio Córdoba) y doctoranda en musicología en la Universidad Complutense de Madrid. Foto de Eva @joantomas

 

Después de tanto tiempo investigando a Eva Yerbabuena puedo sacar una rotunda conclusión, y es que estamos ante una creadora de flamenco que ha sabido integrar todos los elementos que han ido apareciendo a lo largo de su recorrido profesional. El punto de partida podría ser la generación de la tradición, de los tablaos, de los infinitos festivales flamencos que terminaban a las claras del día, de los vestidos de lunares y del vamos que nos vamos por bulerías. De ahí parte esa mirada de Eva, de aparente timidez, pero que en realidad está siempre viendo más allá.

Hace algunos años se formuló una pregunta que en apariencia podría ser simple, pero que recoge toda la complejidad de quien convierte una profesión en una forma de estar en el mundo: “¿Por qué bailas Eva?”. Ella utiliza el flamenco como medio de expresión y busca en el escenario la libertad en la que afirma no creer. Cuando Eva crea, cuando esa creación la lleva al baile y por tanto a su cuerpo, lo que hace es buscar respuestas.

Una de sus grandes maestras fue Pina Bausch y de esa relación ella aprendió. Una de las frases célebres de la performance alemana decía que a ella no le interesaba cómo se movía la gente sino qué les hacía moverse. Las piezas de Bausch eran el resultado de un largo proceso creativo en los que los bailarines contestaban a las preguntas con su cuerpo: con movimientos de danza, palabras o gestos. Estas respuestas eran transformadas en elementos físicos de la danza. Los procesos de trabajo de Pina eran largos y cansados, sus libretas estaban llenas de preguntas, en los cuadernos de los bailarines estaban las mismas preguntas y los intentos por resolverlas. Lo importante era que respondieran con lo que sentían en realidad. Dejaban de ser intérpretes y se convertían en productores de significados cuyo territorio de exploración pasaba por el cuerpo. Yerbabuena tomó nota de este método de trabajo. Los miembros de su compañía atestiguan que eran largos los días de montaje de los espectáculos. Ninguno de ellos era igual al anterior. Ella, siempre con una libreta en la mano con anotaciones, hablando y preguntando, nutriéndose de cada uno de ellos.

Paco Jarana siempre en el mismo sitio a la vera de Eva. Ni delante ni detrás: siempre a su lado. Jarana crea la música para los espectáculos desde el principio hasta el final, cargándolos de significado. No es un ejercicio de tocar por soleá, seguiriya o alegrías, él crea una banda sonora para cada espectáculo.

En la estética de la segunda mitad del siglo XX de las artes escénicas, de la fotografía o el cine se desarrolla lo fragmentario, lo yuxtapuesto, la repetición y el tiempo (imágenes congeladas, slow motion, fast foard). Los conceptos de la estética tradicional como belleza, genialidad, mímesis, catarsis o misterio entre otros, quedaron obsoletos.  En el flamenco la revolución llegaría más tarde, no sería hasta los años ochenta cuando aparecieron los nuevos sonidos, el mestizaje y el llamado Nuevo flamenco en el que la disciplina del baile también tuvo su desarrollo. Camarón, Paco de Lucía, Enrique Morente, el Güito, Mario Maya, son algunos de los artistas que revolucionaron el flamenco tradicional, el llamado ortodoxo. Yerbabuena debe responder a un público internacional flamenco, por lo que al tener que mantener una pauta de exigencia somete a sus obras a un constante proceso de hibridación transcultural. En sus obras encontramos a Patrick de Bana, bailarín clásico y contemporáneo, la soprano Marta de Castro, la cantante de Guinea Bissau, Alana Sinkey, la cantante japonesa Ana Sato o la actriz Maica Barroso entre otros. Como decía Paco de Lucía : “No creo en la fusión de músicas; sólo en el trabajo entre músicos”. Esto también sucede en el mundo de la danza, Yerbabuena reinventa la tradición y favorece la diversidad y la superación artística. Podemos ver a Yerbabuena cubierta de barro, bailando en la tierra o calada de agua de lluvia hasta los huesos, utiliza recursos naturales provocando respuestas sensoriales del mismo modo que el público que lo percibe.

¿Y el negro? Antonio Gades decía que le gustaba vestir de negro porque el flamenco era una cosa muy seria. Pina Bausch siempre vestía de negro y Yerbabuena siempre recurre a este color. Es posible que guarde relación en la manera de convertirse en espectros como memoria viva.  Utilizan su cuerpo para presentar sus recuerdos por medio de la corporalidad y de la gestualidad. Podemos ver la sombra de Carmen Amaya en el cuerpo de Eva Yerbabuena cuando baila y aparece en su corporalidad.  La abuela de Yerbabuena es evocada en ese baile por tanguillos de Cuando Yo Era. Su historia, su memoria,  está presente en el cuerpo de la bailaora, quién baila rememorando como su abuela que era feriante tenía que continuar con la vida, pese a sentirse desgraciada por la muerte de su padre en la Guerra Civil española.

Los cuerpos se convierten en memoria viva al ser medios conductores de la sombra del recuerdo. La espectralidad sigue acompañando a Eva Yerbabuena, en su escenario es fácil encontrar una mesa o una silla; aunque sea una mesa que puede atravesar o una silla convertida en una escalera. Pongamos de ejemplo el caso de una mesa, es un elemento en donde se producen muchas situaciones y se convierte en un lugar de encuentro en el que surgen conversaciones familiares, de amor, de pena o confesiones. Puede ser un lugar en el que surge el juego, un espacio en el que las personas rodeen para cantar, o incluso bailar encima de ella. Una mesa puede significar entre otros aspectos familia, amigos, convivencia, amor o lamentos. Un objeto que como señala Derrida es una cosa ordinaria convertida en una cosa suprasensible.

El flamenco es un género de autor como recordaba Carolina Le Port, “una forma de hacer propio un lenguaje y transformarlo, la forma en que tiene cada flamenco de hablar, ya sea con el cuerpo, con el cante, con el toque…” y añade que “las flamencas siempre tuvieron que crear desde su propio universo».

En los espectáculos de la creadora granadina nada aparece porque sí. En Al igual que tú se muestra ataviada con la falda de Santa Casilda de su espectáculo dedicado a las Santas de Zurbarán. El pintor las dibuja caminando y les da “vida”, pero una vida que no se cierra en la vida humana, sino que se proyecta a través del caminar, hacia un “más allá” del cuadro. Eva camina con la falda de Santa Casilda proyectándose por tanto más allá de su obra. Con la elección de la falda de esta santa, Yerbabuena realiza un guiño a la figura de la mujer.

La tradición relaciona a Santa Casilda con la maternidad; es decir, con la concepción, la gestación y los partos. Santa Casilda ha sido utilizada como personaje literario a lo largo de la historia, pero la pluma de  María Lejérraga, novelista, dramaturga, ensayista, traductora, feminista autora del libreto del El sombrero de tres picos y El amor brujo, es conocida como “la escritora que borro su nombre” porque publicó todas sus obras bajo el nombre de su marido. Escribió “la Casilda” del IV acto de Don Juan de España como la definición de lo femenino y los problemas sociales de la mujer. La emancipación de la mujer, la necesidad de la educación, de la maternidad responsable o la violencia del hombre hacia la mujer, son tratados por “la Casilda” del teatro de María Lejérraga, quien reivindica el papel de la mujer moderna.

La originalidad y la genialidad de la bailaora está en su mirada. Sabe que hay tantas historias como personas. En palabras de Yerbabuena:

Carmen hay millones en la vida cotidiana, porque tengo yo que basarme en una sola. (…) A mí no me gusta limitarme, me da mucho coraje, yo no digo que nunca vaya hacer un clásico, posiblemente lo haga pero será un clásico muy personal. Quiero decir, he conocido a muchísimas Medeas, he conocido a muchísimas Cármenes, he conocido a muchísimas Melibeas… Si es que hoy día todavía estamos viviendo eso, nada más tienes que mirar a la derecha, a la izquierda, al frente y atrás, entonces prefiero trabajar el mensaje pero de una forma personal.

Las obras de Eva Yerbabuena como lo hicieran las obras de Pina Bausch hablan de historias reales, hablan de cosas cotidianas, hablan de situaciones que “al igual que tú” puedes vivirlas.