Dos guitarristas flamencos vallisoletanos Raúl Olivar y Raúl Fraile, han estrenado disco este año. El disco de Olivar es Mares y Lunas; y el disco de Fraile se titula Mientras tanto. Reseña de Fernando Pastor

MARES Y LUNAS, RAÚL OLIVAR
Primero fue Raúl Olivar, en enero (aunque presentado en marzo), con Mares y Lunas, sexto disco de este guitarrista de tradición musical familiar que se aficionó a la guitarra por los cassettes de paco de Lucía que le ponía su padre y por un vecino al que escuchaba tocar a través de la ventana.
Cerca de 30 años de carrera profesional y 25 desde que grabó su primer disco, Raúl Olivar dio sus primeros pasos como autodidacta y con posterioridad se formó con los mejores maestros guitarristas: Oscar Herrero, Manolo Sanlúcar, José Antonio Rodríguez o Cañizares, entre otros.
Compone sus propios temas, en todos los palos del flamenco, y su preferencia es la guitarra de concierto, acompañado por excelentes músicos al bajo, la flauta travesera, la percusión, el cante y a veces el baile. Músicos que colaboran en sus discos.
MIENTRAS TANTO, RAÚL FRAILE

En marzo también ha sido otro guitarrista vallisoletano, Raúl Fraile, quien ha sacado un nuevo disco, Mientras Tanto.
Es un disco muy personal, en consonancia con su forma de entender la música, principalmente el flamenco. En este disco le hace guiños al pop y al rock, cogiendo códigos de estas músicas, pero sin perder la esencia flamenca porque es un guitarrista flamenco, vive del flamenco y siempre ha hecho flamenco.
Mientras Tanto es el tercer disco de Raúl Fraile. En él han participado Chisco Cougil al bajo y Rubén Lázaro a las percusiones.
Su afición por la música también le viene por influencia paterna: su padre tocó el bajo, fue disc-jokey, trabajó en la radio… por lo que él desde muy pequeño estuvo fascinado por la música y jugaba con la escoba a modo de guitarra. Todo el dinero que le daba de propina lo empleaba cassettes, y se pasaba horas en tiendas escuchando CDs.
Otros familiares se dedicaban a cantar rumbas. Por ellos se aficionó a la música de los Gipsy King, sobre todo sus temas menos conocidos, y de ahí fue investigando hacia el flamenco más tradicional y ortodoxo: comenzó a escuchar flamenco a Paco de Lucía, Paco Cepero… en vinilos que tenía su padre.
Al escucharlos pensó “¡¡pero qué es esto, ¿una guitarra pueda hacer esto? Si parece una orquesta sinfónica!!” Y quiso empezar a tocar la guitarra.
Un vecino que tocaba en la tuna le enseñó los acordes y los ritmos. Luego se puso en manos de maestros guitarristas vallisoletanos hasta que decidió ir a Madrid a aprender con maestros de la talla de Óscar Herrero y hacer cursos con Gerardo Núñez, Santiago Lara, Juan Diego Mateos, Tomatito, Manolo Franco, Miguel Ángel Cortés.
Ha trabajo muchos años con las hermanas Bernal y actualmente da clases de guitarra en la academia Music Art y en la Casa de Andalucía en Valladolid.






