La inauguración del 3o Festival de Jerez vivió anoche una gala de muchos quilates. De la mano de Manuela Carpio y su compañía, el estreno de su espectáculo “Raíces del alma” puso en pie el teatro Villamarta con un público entregado que aplaudió con ganas cada una de las piezas y a los artistas que subieron al escenario. Texto Zoco Flamenco. Fotos Esteban Albión

Raíces del alma es una muestra de la esencia racial del baile de Manuela pero también es un homenaje a La Plazuela y sus artistas, a la aportación de los mayores, las generaciones anteriores que crearon una forma de expresión, cuya esencia hoy guardan un puñado de artistas como un tesoro. Y anoche se destapó este joyero bendito y mostró toda la fuerza que contiene, desveló todo el arte aquilatado durante siglos, memoria viva para que no se pierdan los cantes, ni los bailes ni el toque ni el compás de los viejos maestros gitanos, creadores del arte que hoy define y sitúa a Jerez en el corazón del flamenco.

Manuela estaba radiante, comenzó su espectáculo con pasión y entrega dejando que la fuerza, la sensibilidad y la pasión fueran encendiendo cada rincón de la escena. Manuela Carpio estuvo muy bien acompañada por el baile de Saray García, Rocío Marín y Susana Casas, por las guitarras de José Gálvez y Juan Requena, y por el cante de Enrique El Extremeño, Miguel Lavi y Manuel de Tañé, al compás Torombo y José Manuel Ramos “Oruco”.

Por las tablas fueron subiendo, además, un extraordinario plantel de artistas invitados de la talla de Tomasa Guerrero La Macanita, José Valencia, Barullo, El Tolo, Angelita Montoya y Anabel Valencia, que elevaron la magia, el arte y el recuerdo, escenificando momentos prodigiosos y verdaderos, una auténtica transmisión de emociones que corrían del escenario a la platea, como un rayo cargado de kilovatios de arte, iluminando y alegrando los corazones.

Con tanto poderío en escena la apoteosis final ha quedado para el recuerdo, una explosión de cante, baile y compás, un regalo para los asistentes que vivieron el espectáculo. Anoche el arte y el poder de los gitanos en el flamenco brillaron en el Villamarta, dejando su maestría, emoción, gracia y compás de la mano de estas 22 estrellas que alumbraron la noche jerezana y la 30 edición de su Festival.









