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Un ciclo que se cierra: «Perlas a millares: 30 aniversario de Antología de la mujer en el cante» de Carmen Linares

Como ocurre cada dos años, se nos acaba la Bienal de Flamenco de Sevilla. Toca decir adiós, emocionarse y hacer recuento de momentos vividos. Esto se nos escapa entre los dedos, pero quedaba la caricia final. No hay mejor manera de despedir una Bienal de altura que con una de las grandes figuras del cante jondo de las últimas décadas, la maravillosa Carmen Linares en una efeméride muy especial, la del álbum que la llevó a las cumbres de la jondura: el 30 aniversario de Antología de la mujer en el cante. Y es que lo vivido ayer en el Teatro de la Maestranza nos llevó a cruzar los mismos caminos que recorrieramos hace 30 años. La artista nos ofreció una revisión de aquel trabajo que marcó un hito, volviendo a poner sobre la mesa los nombres de mujeres míticas en el flamenco, y que ayer salieron en varias ocasiones a la palestra, como Pastora Pavón “La niña de los peines” o la Mejorana, entre otras.

Acompañada por Salvador Gutiérrez y Edu Espín a la guitarra, De Pablo Suárez en el piano, de Dani Suárez a la percusión y de Ana María González y Rosario Amador a los coros y palmas, el cuadro nos mostró una gran sensibilidad y una visión a caballo entre la ortodoxia más medida y los sonidos new wave, una sintonía que cuajó muy bien, con momentos  lúcidos, y otros más piano. Empezando por unos abandolaos, y acabando por tonás. Asistimos a galería del conocimiento sobre los distintos palos flamencos, recordándonos aquella labor casi ensayística que supuso el álbum del que celebramos sus 30 primaveras, y la memoria de aquellas poderosas y valientes flamencas que marcaron escuela en el siglo anterior.

Esta idea de la memoria, del linaje, de la dinastía femenina del cante, fue magnificada por las invitadas de primer nivel que acompañaron a Carmen. Rocío Luna, María Terremoto, Marina Heredia y Sandra Carrasco pusieron su grano de arena sobre las tablas del Maestranza, hecho cargado también de un simbolismo esperanzador: mujeres, artistas de distintas generaciones en torno a la misma idea, homenajeando con sangre toda una evolución e historia, la de ellas, la que ahora están viviendo.

Con este sentido espectáculo, decimos adiós a una Bienal que nos ha dejado momentos preciosos, en la que la variedad de visiones no ha faltado, y de la que servidor se siente orgulloso de haber sido partícipe de alguna manera. Ahora toca mirar a otros horizontes, y que la corriente nos lleve y el agua fluya incansable.

Crónica: Antonio Martínez Aparicio «Toño»

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