Saltar al contenido
Estatua de Camarón

El Camarón que retrató Alberto García Álix

Nos acercamos a los recuerdos de un artista que retrató a Camarón en su época de gloria y calvario. Alberto García Álix, Premio Nacional de Fotografía 1999, uno de los fotógrafos españoles más reconocido internacionalmente, que vende sus fotos en galerías de arte, fue el último en fotografiar a Camarón. La culpa, un encargo para la mítica revista El Europeo. Unas fotos, que luego han dado la vuelta al mundo y han sido reproducidas miles de veces desde ese junio de 1991 hasta hoy. La mano de Camarón, su tatuaje. La estrella y la luna. Y su cara apoyada en la mano. Por Rosa Pérez. Foto: @GarcíaÁlix

  • El flamenco. ¿Le gusta el flamenco?

A mí el flamenco nunca me ha me ha interesado mucho.

Tengo cinco o seis discos. Discos, eh, vinilo. Sabicas, algo de rumba catalana, Bambino, Camarón, Pepe Habichuela, Ketama, Carmen Linares… En la época de la foto aún menos. No tenía referencias.

  • ¿Cómo surge la idea de la sesión fotográfica?, ¿qué recuerda de aquella sesión?

Yo en esa época colaboraba con El Europeo. Mi amigo Quico Rivas me plantea ir a Cádiz a hacer unas fotos a Camarón. Yo no conocía mucho su obra… no sabía el alcance. Mi sorpresa fue cuando lo comenté por ahí y todo Madrid se ofrecía como ayudante. Hasta mi mujer se quiso venir conmigo. Así que nos tomamos el viaje con ilusión, y nos fuimos a Cádiz.

  • Y ¿qué se encontró?

El primero fue un encuentro frío,  en una venta. Llegó rodeado de gente. Camarón siempre iba rodeado de una serie de personas que le acompañaban. Yo le noté tenso. Al poco se fue al baño y tardó mucho en salir. En esa época yo era drogadicto y enseguida noté lo que se traía entre manos. Que si el bicarbonato, que si la cucharilla… Y yo me decía, pues ya me podían invitar…

Cuando salió, le noté molesto, forzado… le pedí que se sentara allí mismo para hacer las primeras fotos. Al final, quedamos para seguir con la sesión por la noche en la Venta Vargas.

  • ¿Mejoró la cosa por la noche?

Hubo una buena comunicación.  Esa noche lo pasamos bien. Conectamos, nos entendimos y hasta bromeamos. Me comentó que si yo era gitano, porque en esa época tenía el pelo negro y rizado, cuando no llevaba brillantina.

Y hubo un momento en que vi la foto, vi lo que quería. Vi su mano, su tatuaje. Al comentarlo, él me ofreció la mano y la dejó quieta, pero saltó su manager (o quien fuera) que los artistas no llevan tatuaje, que no le hiciera esa foto. Yo ahí me rebelé. Yo iba muy tatuado ya, y me salió abrirme la camisa y enseñar todos mis tatuajes, “mira yo soy artista y llevo tatuajes”. Soltaron una carcajada, “andá, si parece un mapamundi”, y entre las risas yo seguía allí pendiente de la mano. No me atreví a acercarme más y desde donde estaba, clic, salió la foto. Levanté la vista, Camarón me miró y sonrió. Me había regalado la foto que yo quería. Aquí comenzó una complicidad muy sutil y ya toda la sesión fue agradable. Hasta nos invitó a una boda, pero no fuimos porque andábamos locos por volver a Madrid. Ese fue un error, nos teníamos que haber quedado a la boda.

Camarón me comentó al despedirnos que me vendría a ver a Madrid.

  • Camarón ya era un mito…

Sí, sí, recuerdo que estando en la Venta Vargas, la dueña María Picardo llegó diciendo que había una excursión “están unos primos tuyos y quieren verte”. Camarón le dijo que sí que entraran y pasaron una docena de gitanos y hasta la acercaban la cabeza de los niños para que les pasara la mano por ella.

Estaba sentado en una mesa, solo, con un mantel de cuadros. Salieron unas fotos preciosas. Le tiré 5 fotos.

  • Se identifican sus fotos, todas tienen su personalidad. Con Camarón, el protagonista es Camarón… ¿le ha pasado con alguien más?

Hay dos personajes a los que hice fotos y sobre los que siempre me preguntan. Uno es Johnny Thunders y el otro Camarón de la Isla.

  • Y en estos casos, cuando hace un retrato ¿va con un preconcepto o lo encuentra en el trato, en el momento?

Voy vacío, no llevo nada en la cabeza. En el momento, en la toma, reflexiono. Es la toma, la que me conduce. No me preparo, no me preparé con Camarón, No llevo pensado cómo es la persona. La primera mirada es la que busca.

Busca lo que yo quiero ver. En general hay cierta dosis psicológica, si el rostro es anguloso, la mirada franca. Depende del decorado y de la luz del decorado, con lo que tengo y con el personaje. En el retrato, poso mi mirada y dejo a la intuición que haga su trabajo.

Algo muy importante es la dosis de complicidad, en los planos cortos, necesitas esa complicidad.

  • Después esas fotos las adquirió la discográfica…

Al poco tiempo de salir publicadas las fotos de Camarón, la casa de discos me compró las fotos para el dossier de prensa. Mi sorpresa fue que ese verano murió Camarón y me encontré con mis fotos por todos lados, no sólo en la prensa; incluso iban a hacer un disco recopilatorio e iban a utilizar mis fotos, así que fui a la compañía a quejarme. La compañía no había sido honesta conmigo y hubo que renegociar.