María Terremoto (Jerez, 1999) es una de las grandes cantaoras del flamenco actual. Pertenece a una de las sagas gitanas de mayor relevancia en el flamenco, heredera de los ecos, las formas y el arte de su padre, Fernando Terremoto, y de su abuelo, Terremoto de Jerez. Acaba de ganar dos Premios de la Academia de la Música de España con su álbum Manifiesto, cartel de los principales festivales, como La Bienal, y su cante por seguiriya en la película premiada en Cannes, La bola negra, de Los Javis, es memorable. Por Rosa Pérez Riesco (entrevista publicada en revista impresa de julio-agosto). Foto: Hugo Pérez
- María, enhorabuena, estás en un momento brillante, hace unos días en el Festival de Cannes, vimos al público aplaudiendo durante 10 minutos, tras la película La bola negra con esa seguiriya que pone los pelos de punta, ¿se está volviendo a reconocer la fuerza del flamenco por otras artes, como es el cine?
Es emocionante de verdad, porque en La bola negra hago un flamenco puro. Esta colaboración surgió gracias a Refree, un gran músico, con el que conecté muy bien, y que me llamó para la película. En el rodaje traté más con el director Javier Calvo, que me acogió en su casa para los ensayos, todo muy bien, yo flipando la verdad, y aunque a mí no me gusta hablar de cosas mías, porque yo soy como muy reservada, me sentí muy cómoda. Conocí a otros músicos, a los actores, el ambiente del rodaje, está siendo una experiencia muy bonita, y además artísticamente es una gran proyección hacia otros públicos. Y hay que reconocer que lo que se valora y lo que se quería para esta película era esa pureza del flamenco. Y, aunque no pude asistir, por trabajo, me contaron que el público en Cannes estuvo entregadísimo, una maravilla.
- Además de esta experiencia, los artistas de vanguardia, la moda, también reclaman el flamenco y sienten esa admiración, ese cariño, por el flamenco más jondo…
Sí, he visto sobre todo respeto, un gran respeto por nuestro arte. Hace poco, en un evento que hizo Carolina Herrera en Madrid tuve la suerte de cantar y ahí te das cuenta de la admiración y el respeto. Y es verdad, al final el flamenco llega hasta a quien no lo entiende.
- Siguiendo con los aficionados relevantes y que les gusta el flamenco, tú tienes buenas relaciones con la Casa de Alba, sobre todo con Eugenia [Martínez de Irujo] y su marido Narcís Rebollo…
A Eugenia le gusta mucho el cante, sabe apreciarlo, como sabía su madre, la Duquesa de Alba, y además tengo especial cariño a Narcís porque fue una de las personas que me ayudó a entrar en Universal Music, cuando era presidente. Habíamos coincidido en fiestas y eventos, y desde luego fue una de las personas que hizo posible mi entrada en la discográfica, les tengo mucho cariño, la verdad, además, son grandes aficionados.

- María, háblanos ahora de tu saga, de Los Terremoto de Jerez, tu gente, en fin, tu herencia y legado, ¿cómo lo has vivido?
Es una gran responsabilidad, incluso pienso que hubiera preferido quedarme chica, quedarme como de pequeña, entonces echaba menos cuenta de la responsabilidad de pertenecer a esta saga, a esta herencia. Ahora me cuesta más trabajo y además cuando me quiero desvincular un poco de esa ortodoxia extrema, me provoca mucha ansiedad. Están, tú sabes, los comentarios que hay que escuchar, de la gente que se cree poseedora de la verdad y que es muy descarada, se creen con el derecho de decirte cómo tienes que cantar “porque tú vienes de aquí, de esta raíz”, esa presión es muy mala para la persona y para el arte. Esta presión no viene por mi familia, al revés, mi familia es la primera que me apoya en todo, pero sí es verdad que en determinados círculos flamencos hay gente que muchas veces te da su opinión sin tu pedirla, y pretenden que sigas una línea que no es la tuya. Es gente que te conoce de chica y se creen que pueden de tirar de ti como cuando era chica y no es lo mismo. Yo ahora soy autónoma, tengo mi manager y todo debe ir de manera oficial. Es difícil hablar de esto, es un sector que está por las peñas, con todo mi respeto hacia la Peña Flamenca, que es un templo del flamenco, pero hay gente dentro que no entiende que la época de mi abuelo (Terremoto de Jerez), de toda esa maravilla de flamenco, ya ha pasado. Esa presión es muy tóxica y no la quiero, y por supuesto la rechazo.
Eso no quiere decir que si yo quiero cantar en una Peña, como es la de Terremoto de Jerez, voy a hacerlo porque es mi casa, es mi templo y me apetece. Voy con el corazón, y no a recibir nada, con recibir el calor de mi familia, del público y de mi tierra, me basta.
- Yo he visto cómo te acogen en Jerez, la gente se vuelca, de hecho, este año vuelves al Festival Tío Pepe (12 de julio), porque, en definitiva, eres una artista que se entrega y transmite.
Yo intento hacerlo lo mejor posible siempre, porque al final yo no sé subirme al escenario sin entregarme. Yo no me puedo retraer en esto. Pero ir a Jerez a mí me supone una gran responsabilidad y me pongo muy nerviosa, la verdad.
- Además, estás en La Bienal de Flamenco de Sevilla, estás en el homenaje a Camarón, el 1 de diciembre en Madrid, y en un festival muy indie…
Sí, el homenaje a Camarón va a ser muy guay, se ha presentado y vienen muchos artistas no solo flamencos sino de otras movidas pero que admiran a Camarón y les ha inspirado. Y sí también voy al Doñana Music Experience, en Matalascañas, (13 de agosto) que no es que sea indie, pero me apetece mucho porque es un festival donde viene artistas importantes de todas las tendencias, me gusta la idea, porque tiene un enfoque flamenco superguay, está Israel Fernández, Luis de Periquín y familia … es un escaparate muy bueno para el flamenco. Este y otros festivales que hemos hecho con el lanzamiento del disco Manifiesto.

- Estarás ya trabajando en el siguiente álbum…
Bueno, sí, estoy trabajando ya en el tercer trabajo discográfico, aunque no puedo hablar nada de él… pero sí moviendo poco a poco, subiendo peldaño a peldaño, pero es una cosa muy lenta, porque yo no quiero tener una carrera de moda, en la que hoy se lleva una falda y el año que viene se lleva un pantalón. No quiero tener ese tipo de carrera, prefiero ir despacito y a compás.
- Háblanos ahora sobre las letras en el flamenco, cómo te planteas llegar a la gente más joven.
Yo tengo mi punto de vista, primero por las palabras que hay que utilizar para que una persona joven escuche una canción y le llegue, por ejemplo, ahora la palabra duquela no se utiliza mucho y es difícil crear nuevas letras y que suenen sinceras y lleguen, sí que hay que utilizar nuevas expresiones, pero sin perder lo que se siente. Es complicado a la hora de componer, estoy leyendo mucho, quiero hacer un cambio de composición, intercambiar ideas con otros compositores y compositoras. Estoy nutriéndome, buscando…
- ¿Por dónde estás buscando?
Me gusta leer, leo muchísimo a Lorca, me encanta porque su forma de escribir me llega de verdad. Además, estoy con clases de piano para aprender bien a tocar, aunque yo toco para mí, no soy pianista. Pero ahora, de hecho, tengo un número en el que canto y toco a piano, con todo mi respeto hacia los pianistas, porque como te digo, yo no lo soy, pero sí que quiero aprender porque eso me ayuda a componer, y esa preparación me viene muy bien. También me nutro de la manera de trabajar de los compañeros y compañeras que no son flamencos, nos juntamos y aportamos cada uno nuestro saber y salen cosas muy bonitas. Resulta muy interesante que haya también mujeres productoras, que haya mujeres compositoras.
- Hace poco te vimos en La Moncloa en la Celebración del 600 aniversario de la llegada del Pueblo Gitano a España, ¿cómo vives ese tema? ¿es necesario reivindicar aún los derechos, hay racismo todavía?
El racismo sigue existiendo. Es verdad que quizá a mí por mi pinta que soy rubia con los ojos verdes, no me identifican con los gitanos, pero lo soy. En la música no lo he sufrido pero sí lo veo, sigue existiendo y eso me da mucha pena, y también me da mucha alegría que se reconozca al pueblo gitano como sucedió hace unos meses en el acto de La Moncloa. Eso es muy importante para nosotros. Tuve el gusto de ser parte del elenco de artistas y me siento muy orgullosa, yo apoyo a mi pueblo, por la parte que me toca, que es la de mi padre.
- Y en el flamenco, ¿qué importancia tiene la aportación de los gitanos?, ¿existiría el flamenco como hoy lo conocemos sin los gitanos?
Sin los gitanos el flamenco no sería igual. El flamenco es una música y la música es de todos, pero sí es verdad que los gitanos le aportamos algo distinto. No voy a decir que más o mejor, pero sí diferente, un sonido diferente y una forma de interpretarlo diferente. El flamenco existiría sin los gitanos, pero no como lo conocemos hoy.






