La Gira Flamenca del Norte sigue su curso y esta semana es el turno de Esperanza Fernández. Ganadora del Giraldillo del Cante en la bienal de Sevilla de 2008, la cantaora trianera estará acompañada por el guitarrista Chaparro de Córdoba. El jueves día 26 estará en Teatro Bretón de Logroño (20:00 horas), el viernes día 27 en el Teatro Principal de Palencia (20:30 horas) y el sábado día 28 en el Centro Cívico Hegoalde de Vitoria-Gasteiz (19.30 horas). Por Fernando Pastor. Foto Santi Ledo.
- Usted es de Triana, y hay quien sostiene que decir Triana es mucho más que decir Sevilla, que Sevilla es esa capital que hay al otro lado del río.
Eso se dice mucho. Yo soy de Triana y me tira mucho Triana, pero es cruzar el puente y estoy en Sevilla. Es cierto que hay trianeros que solamente dicen que son de Triana pero para mí Sevilla es imprescindible, tengo apego a Sevilla igualmente porque es lo mismo, está a un cruce de puente y para mí mi ciudad es maravillosa, estoy encantada de haber nacido en Triana y por ende en Sevilla.
- El documental Triana Pura es impresionante, muestra la fuerza mental de los gitanos ante una situación tan crítica como su expulsión de Triana en la década de los 50. Para hacer frente a las fatigas (expresión gitana), alegría. Alegría para combatir la tristeza.
Sí, sí, sí. En ese espectáculo estaba Farruco, recién operado del corazón; lo estaba viendo entre cajas, no se pudo resistir y salió improvisando; nos quedamos todo el mundo alucinados. Los gitanos de Triana se tuvieron que ir de allí, incluido mi abuelo y mi padre. Se marcharon muy apenados porque todas sus vivencias estaban allí. Yo no conocí la Triana de mi abuelo pero sí viví una Triana en la que todo el mundo se conocía. Ahora ha cambiado mucho, hay mucho turismo, es una pena, aunque aún queda algo de esencia.
- Usted viene de familia de artistas flamencos tanto por línea paterna como materna
Mi madre y su familia eran de Lebrija y yo he pasado allí mucho tiempo en mi infancia. Mi tío abuelo era un seguiriyero maravilloso y yo le escuchaba siempre cantar por seguiriyas y por fandangos. Y mi tía, Concha Vargas, era y aún es bailaora. Todo eso desde pequeñita lo vas absorbiendo, por lo que mi raíz y mi cante también pertenecen a Lebrija.
Mi madre, Pepa Vargas, era una gran aficionada pero no era profesional, cantaba en casa, hasta que ya de mayor se convirtió en profesional porque mi padre, Curro Fernández, que sí era profesional, creó el grupo de La Familia Fernández en los años 80 y entró mi madre en el grupo. Estuvieron muchos años trabajando.
- ¿En qué otras fuentes flamencas ha bebido?
En mi casa somos todos maireneros, se ha escuchado mucho a Mairena. Tanto mi abuelo paterno como mi abuelo materno eran compadres de Antonio Mairena, estaban siempre juntos y han compartido vivencias. Antonio Mairena ha sido uno de mis grandes maestros y fue un gran pilar para mí; tenía una discografía impresionante con todos los cantes y sobre todo se estudiaba muy bien con él porque tenía una vocalización muy buena y se aprendía muy bien cómo decían las letras, mientras algunos otros cantaores no se les entendía la letra y yo de chica lloraba porque no sabía lo que decían y tenía que preguntar a mis padres.
Pero después he tenido que escuchar a todos. He escuchado muchísimo a Pastora (La Niña de los Peines), a La Perla, a Chacón, Chocolate….muchos.
- Pese a beber de esas fuentes, todos los artistas tienen características propias, ¿cómo define las suyas?
Soy una persona muy versátil. Soy una cantaora flamenca pero siempre me ha gustado todo tipo de música, quizás por influencia de mi padre, que también le gustaba todo tipo de música y cuando viajaba a otros países siempre me traía discos de esos países y así yo escuchaba otro tipo de música.
También influyó que me propusieran interpretar El Amor Brujo con orquesta. Soy la única cantaora que lo tiene grabado completo; es la versión de 1915, que es muy poca conocida. He hecho muchos experimentos con música clásica, con jazz…, que me ha enriquecido muchísimo.
- ¿Cómo fue su pase al profesionalismo?
Empecé muy chiquitita como bailaora. Luego me dediqué enteramente al cante, y con 16 años me uní a la compañía de Mario Maya, que hacía obras de teatro. Después estuve muchísimos años con La Familia Fernández. También actuaba en peñas, en festivales… Luego fui a Madrid, lo cual fue un salto importante. La consolidación como profesional fue en 1994, al hacer una obra con Enrique Morente en el Teatro La Maestranza de Sevilla. A partir de ahí fui subiendo y llevo más de 40 años en este mundo.
- Ha sido nominada a los premios Grammy Latinos y ha interpretado el himno de Andalucía. Todo ellos será un gran honor para usted.
Sí, la nominación al premio Grammy fue con el disco Recuerdos. Lo del himno fue que se hizo un disco interpretándolo por diversos palos, y yo lo hice por bulerías, junto a Dorantes.
- ¿Con qué palos se siente más a gusto?
Me gusta mucho cantar por seguiriyas, cada vez que lo hago lloro, porque me da mucho sentimiento. También las bulerías propias de Lebrija.
- Ha actuado en numerosos países, ¿destacaría alguno?
Japón ha sido como mi casa, he estado tiempo yendo y viniendo. Es increíble cómo miran y cómo admiran el flamenco en Japón. Hay una afición grandísima; a los flamencos que vamos allí nos tratan con una admiración increíble. Ahora en marzo vuelvo de nuevo allí. Es maravilloso ir a un país que pese a estar en la otra punta del mundo y que teniendo una cultura que no tiene nada que ver con la nuestra quieran y admiren tanto el flamenco, lo cual es de agradecer.
- Con su último disco, De Triana al mundo, ha hecho una gran gira.
Ha sido una experiencia muy bonita, porque no es un disco de flamenco tradicional, es un homenaje a diferentes artistas que han tenido que ver en mi carrera musical. Estoy muy contenta con este disco.
- ¿Cómo ve el presente y el futuro del flamenco?
El flamenco no se va a acabar nunca. En el presente, están saliendo muchos niños y muchas niñas que cantan muy bien y se están arraigando, no están haciendo locuras como las que se hacían antes en algunos tipos de fusiones del flamenco con otras músicas sin conocer las raíces del flamenco ni de las otras músicas, y quedaba un poco raro. Mi hijo, David Fernández, de 22 años, es cantaor, muy estudioso, lo ha vivido casi desde mi vientre. El futuro, si sigue la cosa así, va a ser maravilloso.
- ¿Las artistas flamencas han dejado de estar encorsetadas y ya no tienen tantas trabas como antes para dedicarse profesionalmente al flamenco?
Antiguamente no estaba bien visto que las mujeres se subieran a un escenario. Tenemos que darles las gracias a muchas artistas de esa época como Pastora, Carmen Amaya…, que fueron mujeres ejemplares, además gitanas, que nos allanaron muchísimo el terreno para que ahora podamos estar ahí. Ya nos dejan respirar, nos dejan hacer muchas cosas, hay mujeres muy importantes en el flamenco. Estamos bien, aunque siguen quedando cabos sueltos que hay que atarlos bien.
- ¿Cómo valora la Gira Flamenca del Norte y su importancia para la difusión del flamenco?
Es algo muy positivo. Yo he participado en muchas ediciones, desde el principio, y siempre encantadísima sobre todo porque el público es magnífico, super aficionado. Incluso los que no entienden mucho el flamenco salen emocionados, lo cual es una buena señal porque entonces pueden empezar a aficionarse a escuchar flamenco.
Antonio Benamargo ha llevado a estas Giras a los mejores artistas, por lo que toda persona que acudía salía embelesada, aunque no entendiera mucho de flamenco. Ojala que duren muchos años más.






