Una mañana de agosto de 2017, llamé por teléfono a Carmen de la Jara. Quería presentarme y pedirla una entrevista en mi próxima visita a Jerez, para cubrir la 50 edición de la Fiesta de la Bulería en la que Carmen actuaba en un espectáculo conmemorando los veinticinco años de la muerte de Camarón de la isla. Por Teresa Fernández Herrera
Carmen no solo me trató como si me conociera de toda la vida. Por teléfono me dijo que me iba a regalar un disco que era como una antología de los cantes antiguos de Cádiz, Tesoros del cante antiguo gaditano, una auténtica joya.
Nos vimos en Jerez, en los jardines del Alcázar la tarde de su espectáculo. Y le dije, seguro que vas a cantar alguno de los cantes antiguos esta noche. Sí, -respondió-. Voy a cantar la Bulería de las Tres Madres. De Juana Cruz, madre de Camarón; de Rosa la Papera, madre de la Perla de Cádiz y de María la Sabina, madre de Santiago Donday.
Creo que fue ese mismo año, en septiembre cuando asistí en San Fernando a un Congreso por los 25 años de la muerte de Camarón. Y visité el ya para entonces Museo Camarón de la Isla, ubicado en lo que fue la casa y patio de vecinos donde residió muchos años la familia Monge Cruz. Una historia de pobreza y mucho amor al arte flamenco, amor y vía de escape a una realidad que por entonces era común a los habitantes de las casas y patios de vecinos.
En este 8 de marzo he querido rendir homenaje a las Tres Madres.

Juana Cruz, al fondo a la izquierda en la boda de Camarón y Chispa @veoflamenco
Juana Cruz. (1913-1986)
Desde niña Juana Cruz tuvo que servir, había que ayudar. Se casó en 1934 con un fragüero de Conil de la Frontera, Juan Luis Monge Núñez, un hombre honesto y trabajador. Empezaron a llegar los críos, hasta nueve. Juana ni tuvo tiempo de pensar en cantar profesionalmente, pero la voz rancia y misteriosa de la gitana Juana era bien conocida en el barrio. En 1950 nació José Monge Cruz, el que sería andando el tiempo el gran cantaor Camarón de la Isla. Juana no tenía tiempo ni era costumbre que una madre de familia profesionalizara su cante, (con lo que hubiera ganado mucho más que sirviendo) pero si tuvo tiempo de enseñarle a cantar desde que vio que su José tenía hechuras de cantaor, algo que el cantaor de la Leyenda del Tiempo reconoció que su madre le había enseñado la base de todos sus cantes y aún puede encontrarse una grabación de ambos cantando al alimón por bulerías.
Dicen que la fragua de Juan Luis Monge era frecuentada por grandes artistas y que él los hacía el compás en el yunque. Murió joven, de un ataque severo de asma, enfermedad de fragüero, cuando el futuro Camarón solo contaba trece años. Muerte que le marcó dicen que por no poder abrir una ventana que el agonizante padre rogaba que abriesen, como si en ello le fuera la vida. Y después, Juana siguió trabajando limpiando por bares y cafeterías de San Fernando.

Rosa la Papera. (1889-1946)
Rosa Vargas Fernández, gitana de Chiclana de la Frontera, (1889-1946). En este año 2026 recordamos el 80 aniversario de su muerte. De larga saga flamenca, fue la madre de La Perla de Cádiz y de Manuela Vargas, y tia abuela de Juanito Villar.
Siempre cantaora en reuniones íntimas y en algunas ventas de la época, como la Venta Corona y La Privadilla. Fue una siguiriyera excepcional. Según su nieto José Fuentes Vargas, era la mejor cantaora que se haya podido escuchar.
Cantar por seguiriyas fue lo último que hizo en su vida, a petición de su hermano Joseíco, cuando ya le acechaba la muerte. Y aquella última seguiriya fue la mejor jamás escuchada. Su sobrina Gertrudis llegó a decir que ni su hija La Perla cantaba por seguiriyas como ella. Dijo de ella Pericón de Cádiz: ¡Ay, cómo cantaba esta mujer! Con un sentimiento y una medía que emocionaba, con un aire suyo, no aprendío de nadie.
Muchos de sus cantes pasaron al repertorio de su hija la Perla y posteriormente fueron grabados por Camarón de la Isla.
Nunca cantó profesionalmente, pero sí fue reconocida por su maestría. Se dice que su arte era tan grande que hasta La Niña de los Peines llegó a reconocer que no podía superar a la gitana gaditana, hasta el punto de no cantar si estaba Rosa.
Antonia Gilabert Vargas, La Perla de Cádiz, heredó su arte y maestría en el compás. Llegó a ser quién fue gracias a su madre.

María la Sabina. (¿-1979)
No se conoce la fecha de su nacimiento. Solo que fue en Cádiz, en el último tercio de siglo XIX. Y que murió en Cádiz en 1979.
Que era una gitana rubia, guapa y con estilo, tuerta no se sabe por qué accidente.
María Macías Moreno, María la Sabina, cantaora gitana, de la familia de Los Cigarritos de Cádiz. Se casó con Juan Sánchez apodado el Seis reales, fragüero de Jerez de la Frontera y también cantaor no profesional. Sí fue cantaor profesional su hijo, Santiago Donday, el gitano que más puro ha cantado por Cádiz. Y analfabeto como sus padres.
De los cantes de María la Sabina hay videos en youtube. Dios, cómo emociona. Dicen que no quiso cantar como profesional, seguramente ejerció una autocensura, porque no estaba bien visto entre gitanos y payos que las mujeres cantaran de forma profesional. Daba mala fama. Así que cantaba en reuniones familiares, con una voz honda y sus cantes mayormente festeros están considerados entre los más puros del flamenco gaditano, especialmente por bulerías, soleares y fandangos por soleá.
Bulerías, soleares y fandangos por soleá, como los que dejó grabados en el programa de RTVE Rito y Geografía del Cante en 1971. Gracias a esta grabación fue conocida por los aficionados fuera de su ambiente gaditano.
Terminamos por donde empezamos. El trabajo de Carmen de la Jara en Tesoros del cante gaditano antiguo tiene por objetivo el rescate de estilos gaditanos, especialmente por bulerías, alegrías, soleares y cantiñas. Este trabajo fue premiado por la Cátedra de Flamencología de Jerez.






