La Unión (Región de Murcia) volvió a convertirse en punto de encuentro del flamenco con la celebración de la segunda semifinal del Festival Internacional del Cante de las Minas, una jornada que combinó el reconocimiento a figuras y entidades vinculadas al arte jondo con la actuación de jóvenes talentos llegados desde distintos puntos de España y del extranjero.
La jornada comenzó en la Casa del Piñón, donde se presentaron los Premios Silverio Franconetti, organizados por la EFA y presentados por su presidente, Luis Guillermo Cortés Fajardo. Estos galardones serán entregados el próximo 16 de noviembre en Granada coincidiendo con el Día Internacional del Flamenco, y que tienen como objetivo reconocer la trayectoria y la contribución al flamenco en diferentes ámbitos, entre ellos la docencia, la creación artística y la difusión de este patrimonio cultural.
El acto estuvo conducido por el cantaor y miembro del jurado del Festival de Las Minas Juan Pinilla, quien fue desgranando la relación de premiados y explicando las razones que han llevado a su selección.
Entre los nombres anunciados figuran destacadas personalidades de la cultura flamenca, como la bailaora Eva Yerbabuena, el periodista, escritor y poeta José María Velázquez-Gaztelu, el cantaor Diego Clavel, el fotógrafo Pepe Lamarca, la bailaora Blanca del Rey y el guitarrista Vicente Amigo. La relación incluye también un reconocimiento a título póstumo al cantaor Enrique Morente, una de las figuras fundamentales de la historia reciente del flamenco.
Jerez y la Unión, unidas por el flamenco
Posteriormente, tuvo lugar la entrega del galardón “Rojo el Alpargatero”, concedido desde el Ayuntamiento de La Unión a la Federación de Peñas de Jerez. El reconocimiento fue entregado por el alcalde, Joaquín Gabriel Zapata, y recogido por Jesús López García, presidente de la Federación, quien destacó la importancia del premio y el vínculo que, a través del flamenco, une a dos localidades de tanta tradición como Jerez y La Unión.
El broche artístico a esta primera parte de la jornada llegó de la mano del cantaor jerezano David Lagos, acompañado a la guitarra por Manuel Valencia, que llevaron al escenario del salón de actos de la Casa del Piñón la esencia y la personalidad del flamenco de Jerez.
Lagos abrió su actuación con el Romance del Miedo, un cante de enorme personalidad que puso de manifiesto desde el primer momento su particular manera de entender el flamenco. Un comienzo de tal fuerza que, a juicio de quien firma esta crónica, estamos ante un cante que el tiempo podría terminar situando entre esas auténticas joyas que permanecen en la memoria del arte flamenco.
David Lagos continuó por cantiñas y abordó posteriormente un cante de aires de liviana, aunque impregnado de un profundo sabor a seguiriyas, antes de cerrar su intervención por bulerías. En este último tramo contó con la participación de su mujer, la cantaora Melchora Ortega, que puso el broche final con unas pataítas.
Mención especial merece también Manuel Valencia, guitarrista capaz de engrandecer cualquier toque gracias a una profunda sensibilidad y a una personalidad musical que se hace presente tanto en el acompañamiento al cante y al baile como en sus intervenciones en solitario.
Una actuación, en definitiva, difícil de olvidar.
La segunda semifinal del Festival Cante de las Minas en la catedral del flamenco
Tras concluir el acto en la Casa del Piñón, la atención se trasladó al Antiguo Mercado Público de La Unión, la conocida como Catedral del Flamenco, donde se celebró la segunda semifinal del concurso.
Sobre el escenario se dieron cita nueve participantes procedentes de lugares tan diversos como Benicarló, Valencia, Cádiz, Linares, Granada, Huelva, Murcia, Brasil y Córdoba, que compitieron en las diferentes disciplinas contempladas en las bases del Festival.
Más allá de los resultados, estas semifinales representan una oportunidad para descubrir a quienes aspiran a hacerse un hueco en el panorama flamenco. Son jóvenes y no tan jóvenes artistas que llegan cargados de ilusión y que afrontan el escenario con la esperanza de alcanzar la gran final, pero también con el objetivo de vivir una experiencia que, independientemente del resultado, puede marcar su trayectoria artística.
No corresponde aquí entrar en la valoración individual de cada participante, una tarea que corresponde al jurado. Sin embargo, resulta inevitable fijarse en otro jurado, mucho más espontáneo y apasionado: el público.
Durante la noche, los comentarios y murmullos entre los asistentes fueron dibujando su particular quiniela. Cada espectador parecía tener su favorito, argumentando las razones por las que se inclinaba por uno u otra, por aquel o aquella. Una conversación paralela que forma parte también de la magia de un concurso de estas características.
Eso sí, todos eran conscientes de que todavía queda una tercera semifinal y que, en el flamenco, hasta el último cante puede cambiarlo todo.
La Unión continúa así su camino hacia la gran noche, mientras la Catedral del Flamenco sigue siendo testigo del esfuerzo, la ilusión y el talento de quienes sueñan con dejar su nombre escrito en la historia del Festival Internacional del Cante de las Minas.
Crónica por Juan José Gil Sánchez
Puedes leer aquí la crónica de la Primera Semifinal del Festival Cante de las Minas
















