Por Antonio Martínez Aparicio
La XXIV Bienal de Flamenco de Sevilla inaugura su programación con El mundo por montera, una gran gala dirigida por Andrés Marín y Luis Ybarra que revisita la ópera flamenca a través de algunas de las principales figuras del flamenco actual.
Con un cartel de ensueño que bien podría ser un festival per se, arranca la XXIV Bienal de Sevilla por todo lo alto con El mundo por montera, un espectáculo que cuenta con la dirección artística de Andrés Marín y Luis Ybarra (director de esta Bienal), con un objetivo muy claro: revisitar aquellos tiempos de la ópera flamenca, no sólo rindiendo el mejor homenaje posible, sino también aportando los nuevos lenguajes desde el respeto más absoluto.
‘El mundo por montera’: un homenaje a la ópera flamenca
No es de extrañar que la noche del jueves 10 de septiembre, el Real de la Maestranza de Sevilla estuviera absolutamente repleto de un público no sólo local. Gentes de todas partes del planeta con un único deseo: disfrutar del mejor flamenco. Y es que el cartel no es baladí; aquí se juntan algunas de las figuras más representativas del arte jondo actual con algunas clásicas e indiscutibles.
En este grandioso homenaje participaron José Mercé, José el de la Tomasa, Martirio, Arcángel, La Tremendita, Ángeles Toledano, El Perrete y Manuel de la Tomasa al cante, Juan Jiménez y Alfonso Padilla a los saxos, el Oruco, Abel Harana, Daniel Suárez y el Chupete a las palmas y la percusión, Manolo Franco, Alfredo Lagos y David de Arahal a la guitarra y la participación del Ballet Flamenco de Andalucía con Patricia Guerrero al baile, configurándose así un cartel digno de ensueño.
Esta gala a su vez, se dividió en diez episodios que aludían a distintos hitos de la época anteriormente nombrada. Cabe destacar entre ellos el guiño a negro Aquilino con que nos deleitó el dúo de saxos, y el episodio Romería Final, la cual recordaba a aquella gran Reunión del cante jondo de Granada en 1922, y que también reunió un plantel deslumbrante de personalidades y artistas. Sin duda, la mejor manera de dar por comenzada está edición de la Bienal, y que nos enseña el poderío del que podremos disfrutar durante el transcurso de la programación venidera.










