Flamenco On Fire celebra su edición 12+1 en agosto de 2026. El festival continúa desarrollando la trilogía «Una historia del flamenco», iniciada el pasado año con el concepto del patio y que ahora se adentra en la cadencia andaluza como eje temático. Diferentes actividades y artistas ocuparán teatros, plazas, balcones, patios y espacios singulares de Pamplona, Viana y Estella-Lizarra. Conversamos con su director, Arturo Fernández, para conocer las particularidades de esta nueva edición.
Flamenco On Fire s trasciende Pamplona y se extiende por Viana y Estella-Lizarra. ¿Qué aporta esta dimensión territorial al proyecto?
Llegar a más localidades hace posible que público de fuera de la comarca de Pamplona pueda acceder al flamenco y a las actividades que desarrollamos. También da la posibilidad a personas que normalmente no se acercan al flamenco de disfrutarlo en su localidad.
Es un principio que vertebra de manera muy importante el festival, le da otra dimensión. Las localidades te dan la posibilidad de mostrar monumentos o desarrollar eventos en sitios que históricamente también son muy importantes. Y también está vinculado a la programación, porque el tipo de artista que llevas a unos sitios es distinto, por los gustos de la localidad o porque coges una línea de programación distinta a la que tienes en Pamplona.
El festival propone grandes espectáculos en teatros y auditorios, conciertos en salas, el Tablao del Hotel Tres Reyes, además de actuaciones en espacios públicos. ¿Qué importancia tiene esta convivencia de formatos?
Bueno, el festival está conformado por nueve ciclos. Son los que le dotan de identidad y de personalidad. Cada ciclo tiene una línea de programación, ya sean musicales o extramusicales. Esto facilita la conformación de la estructura de cada edición.
Sobre la base de esos ciclos, que el público ya conoce, cada persona organiza una agenda diaria. Esta diversidad de emplazamientos posibilita al público la entrada al flamenco a través de puertas totalmente distintas: más ortodoxas, más contemporáneas, incluso más vanguardistas.
Este año continúa la trilogía «Una historia del flamenco» con la cadencia andaluza. ¿Qué representa exactamente este concepto?
La cadencia andaluza son cuatro acordes de la guitarra flamenca que atraviesan todo el flamenco. Es una progresión descendente de esos cuatro acordes, pero no es solo una sucesión estrictamente armónica. Como hemos explicado, esto es un viaje sonoro. La cadencia es el abono que permite rasgueos, alzapúas, etcétera.
El año pasado hablamos de los patios como centros de origen del flamenco, de encuentro, y este año vamos a un concepto en el que el flamenco comienza a tener otro tipo de presencia. Dada la importancia que tiene la guitarra en el festival, a través de la cadencia andaluza y ese periodo de 1925 a 1950, hemos conformado la programación a través de distintos artistas que representan distintas texturas o distintas formas, maneras de acercarse al flamenco y que tienen que ver con ese periodo.
Ernest Hemingway ocupa el cartel y Fernando Vacas ha compuesto una pieza musical específica para el festival. ¿Qué papel juegan la imagen y la creación sonora en la identidad de Flamenco On Fire?
Nosotros desde hace ya varias ediciones lo que intentamos es, por un lado, mostrar tradiciones del territorio en el cual se desarrolla Flamenco On Fire, es decir, Navarra. Y luego también esa muestra de determinadas tradiciones que existen se apoya siempre en un concepto artístico, que este año es la Cadencia Andaluza, el año pasado fue Tandal.
En el cartel, rendimos un homenaje a la fiesta de los encierros. Este año el cartel conceptual rescata a los viajeros que visitaron Navarra. En este caso, cogimos a Hemingway. Es una activación de la memoria a través de personas que llegaron al territorio y que dieron a conocer la fiesta de las vacas.
Esto se redondea con música. Con Fernando Vacas, que es una persona que todos los años se vincula, componemos a través de estas ideas. Esto sirve, evidentemente, como conexión con el cartel conceptual y la temática. Este trabajo lo venimos haciendo muchos años. Es parte de la identidad de Flamenco On Fire.
Este año recibirán Tere Peña, Fermín Lobatón y Elvira López Hidalgo un reconocimiento. ¿Qué representa para el festival mantener este espacio?
Para nosotros es muy importante. Creemos que el flamenco es poliédrico. Aunque lo que manda es lo artístico, hay muchísimas personas que están vinculadas al flamenco que no son artistas, pero son parte muy importante de la divulgación y también de la dignificación del flamenco.
Esto es lo que pretendemos a través del Galardón Flamenco On Fire: reconocer a quienes durante mucho tiempo han trabajado por la divulgación de esta cultura. Este año, reconocemos la labor de Fermín Lobatón, de Elvira López Hidalgo y de Tere Peña. Tres personas fundamentales dentro de ese ecosistema de divulgación, de vertebración de los flamencos. Creemos que desde la gestión cultural tenemos que dar visibilidad a este tipo de personas.
¿Cómo es el equipo que hace posible Flamenco On Fire?
El equipo se conforma con un grupo humano con un común denominador: la pasión por la cultura y la pasión por el flamenco.Yo simplemente soy la voz que le da voz al festival. Detrás hay muchas personas que están vinculadas a áreas tan importantes como logística o producción técnica, que consiguen que las cosas suenen bien y que todo suceda a la hora.
Tenemos procedimientos implementados en los que cada persona conoce lo que tiene que hacer y vamos trabajando poco a poco. Es un engranaje en el que el factor humano, la comunicación de las ideas y su puesta en común hacen posible Flamenco On Fire. Se reciben las opiniones de todas las personas del equipo. De los procedimientos de colaboración surgen las ideas que luego desarrollamos y se convierten en el festival.
Empezamos con un número reducido de personas, pero posteriormente fuimos creciendo. Durante los días del festival, forman parte del equipo casi 100 personas.
Cuando miras hacia el futuro, ¿qué retos y qué deseos tienes para el festival?
Que el público siga viniendo de todas las partes de España y también del sur de Francia y otros países. Seguir teniendo la oportunidad de desarrollar proyectos artísticos relacionados con el festival. También, que tengamos la oportunidad de seguir trayendo a los artistas que traemos.
En la gestión de la cultura lo que buscas es que la gente se emocione. Yo creo que ese sería el deseo de cualquier gestor cultural. Cuando digo gente no me refiero exclusivamente al público que existe, sino a los artistas que también disfrutan mucho cuando vienen. Ese sería mi mayor deseo: que la gente siga disfrutando del flamenco, cuanto más años mejor.
Puedes ver la programación aquí.






