Que Yerai Cortés está en boca de todos desde hace un tiempo para acá no es ninguna sorpresa. Su salto a la fama a raíz de su álbum-película La guitarra flamenca de Yerai Cortés le ha hecho llegar a un público que quizás no sean los aficionados más puristas, si no más bien todo lo contrario: neófitos y jóvenes que se mueven fuera de este ámbito, pero que se sienten innegablemente atraídos hacia el estilo del artista. Y es que Yerai, sin ser el más técnico, el más prodigioso guitarrista, tiene algo que atrae, que te engancha a su órbita. Texto Antonio Martínez Aparicio. Fotos Pepo Herrera
Eso es precisamente lo que abandera este Popular, un álbum sobresaliente, muy bien medido, que nos cuenta una historia, la de su infidelidad y sus propios sentimientos al respecto. Acompañado de Las Comares y con una puesta en escena bastante inusual(veintitrés micrófonos, seis cantaoras que hacían a su vez sobresalientemente de palmas y percusión, y la propia guitarra del autor), el alicantino y su séquito pusieron en pie la noche del diecisiete de julio a todo el Foro Iberoamericano de La Rábida. Un foro que estaba repleto de un publico que abarcaba un amplio rango de edades y gustos, lo que refleja el fenómeno anteriormente comentado; las composiciones de Cortés gustan a iniciados y puristas.

Y me parece que llega a este objetivo porque, como él mismo comenta en una entrevista al podcast KLAB, por ‘hacer cosas más chiquitas, más directas[…] como Sabicas’. Yerai ha sabido aunar letras y melodías directas, muy reconocibles y cantables para la generación más actual, la de lo inmediato, la de Tiktok, la del formato corto, con el mundo de los aficionados más puristas haciendo un uso de los palos más tradicional, en el que a pesar de su mezcolanza, mantienen la estructura clasica y guardan alusiones a falsetas y temas de leyendas del cante y el toque flamenco, algo que sin duda, los más puristas valoran y disfrutan.
En definitiva, un espectáculo que reafirma el camino del artista: un flamenco más abierto, accesible, fresco, que no deja de lado las formas tradicionales, lleno de referencias a figuras legendarias y, ante todo, disfrutable de principio a fin por espectadores de distintas índole. Esperemos que Las Comares y Yerai sigan madurando por ese camino hasta ser inolvidables.






